lunes, 2 de octubre de 2017

Sep 27, 2017
La educación en México: dichos

Para Maru Galindo y Elsa Martha Rodríguez por su apoyo constante y luminoso
Eso de echar a la escuela a los niños es una frase que se oía hace unos 50 años de manera más frecuente.  Ahora con más propiedad se dice que hay que enviar a los niños a la escuela y que ellos deben atender las instrucciones correctamente.

En el aquel entonces las mamás llegaban a la escuela con el niño y le decían a la maestra o maestro que si el niño se portaba mal ¡échele unos guamazos!  Como si fuera yo misma, así que sienta su autoridad y !no le tenga compasión!

Todavía en el mundo de esos años los correctivos eran golpes de todos los tamaños que se tenían que recibir sin protesta; si protestabas era doble ración, eso sí, algunos los recibíamos con mucho escándalo y no había derechos humanos a quien recurrir.

La historia de la educación en México desde su creación en 1921 por el general Álvaro Obregón, en cuya Secretaría puso a José Vasconcelos, tenía como desafío quitar el analfabetismo y el fanatismo, dos lacras hasta ese momento insuperables.  Las cosas no eran fáciles, pues había carencias graves en ese momento, como la carencia de un programa nacional de educación y la insuficiente cantidad de maestros para atender a la población. Entonces se recurrió a un elemento que hacía en muchas comunidades esa función con un celo y buena disposición: las mujeres. Ellas comenzaron abrir brecha con muchos trabajos y a instaurar la educación en sitios alejados, como verdaderas evangelizadoras de formación laica.

La que dio sus primeros frutos en 1925, fue cuando egresaron los primeros alumnos de formación de cuatro años de primaria y en 1927 egresaron los primeros de primaria superior. Yo pienso que mucho de la guerra Cristera tiene que ver con esa introducción de la escuela en la vida cotidiana de los mexicanos. Pero en fin, ahora estamos en la educación, la cual ha venido creciendo de forma continua y eso ha cambiado francamente las formas de conducta de una población, del comportamiento   de la sociedad mexicana que ha creído en la educación como medio de superación.

Claro que hemos ido lentos en la educación, ¿a quién no le gustaría avanzar más aprisa?   Pero eran tan profundos los desequilibrios sociales, que hacer educación para todos, gratuita, obligatoria y laica no ha sido una tarea fácil en estos primeros cien años de su existencia, ya que no se con cuánta pericia pero si hemos notado que tenemos un gran avance.

En la ronda de las generaciones, una teoría planteada en nuestro país por Luis González y Gonzales, célebre historiador michoacano que sustentó la tesis de la micro historia, nos habla que la sociedad como todo órgano en función tiene varias etapas: la infancia (0 – 15 años); juventud (16 a 30); madurez incipiente (31 a 45); segunda madurez (46 a 60); agerancia o vejez activa (61 a 75); senilidad (76 al final de la vida).  En estas cohortes cada quince años está una nueva generación que tiene actividad simultánea con otras generaciones y que forma una especie de andamiaje, una estructura tal que el reemplazo se da de manera constante.

Claro que en estas etapas los jóvenes desean con ansiedad instaurarse como los que tienen necesidad de tomar las riendas de la dinámica de la sociedad.

A 96 años del establecimiento del sistema educativo mexicano, tenemos 17 generaciones que se han formado en él, en sus preceptos y en sus aulas.

¿Qué resultado ha tenido el servicio educativo en México?

Para mí, el ofrecimiento al 100 por ciento de la educación a los mexicanos.  Ahora pocos son los niños sin su educación básica en tiempo y forma que les corresponde. El rezago educativo es mucho menor, el analfabetismo es un fenómeno cada vez más extraño.

Yo tuve compañeros que cursaron la educación primaria con 20 años, claro, los jalones entre el comportamiento de los escolapios eran muy fuertes; muchos dejaron truncos los estudios. En ese momento en la educación había el gran temor de la deserción.

Mis compañeros de generación, la del ¡esfuerzo!, tenían que luchar con muchos distractores para no dejar los estudios, sobre todo, el del empleo al que se incorporaban de manera urgente. Aún ahora, conseguir una licenciatura es un triunfo y una gran satisfacción.  Pero ya tampoco es suficiente; ahora se requieren posgrados (maestrías, doctorados, posdoctorados) para ubicarse socialmente mejor.

¿Es mala nuestra educación en nuestro país? Es una pregunta difícil de contestar, mala quizás, pero es la única que tenemos.

¿Toda la educación mexicana es mala?

Bueno tampoco se vale exagerar, hay excelente educación en algunas áreas. Se han consolidado muchas áreas y poco a poco se han venido diversificando las áreas de formación. No vamos al ritmo de las innovaciones tecnológicas. Siendo así, nuestro futuro es continuar siendo un país maquilador. Por ello debemos invertir en la investigación y buenas instituciones de educación superior que nos formen como un país singular con solida identidad mexicana.

La licenciaturas ya no ofrecen una buena movilidad social, ni mucho menos una forma de acceder a buen trabajo, es necesaria la formación de pos grado.

Revise usted estimado lector en su familia y observe como se han venido fortaleciendo los mexicanos y su sistema educativo con una actividad muy fácil. Dígame cuál fue el grado máximo de sus padres, abuelos y descubrirá que las licenciaturas o estudios superiores aparecen con un avance generacional.


¿Usted qué opina estimado lector?

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