Sep 27, 2017
La educación en México: dichos
Para
Maru Galindo y Elsa Martha Rodríguez por su apoyo constante y luminoso
Eso
de echar a la escuela a los niños es una frase que se oía hace unos 50 años de
manera más frecuente. Ahora con más
propiedad se dice que hay que enviar a los niños a la escuela y que ellos deben
atender las instrucciones correctamente.
En
el aquel entonces las mamás llegaban a la escuela con el niño y le decían a la
maestra o maestro que si el niño se portaba mal ¡échele unos guamazos! Como si fuera yo misma, así que sienta su
autoridad y !no le tenga compasión!
Todavía
en el mundo de esos años los correctivos eran golpes de todos los tamaños que
se tenían que recibir sin protesta; si protestabas era doble ración, eso sí,
algunos los recibíamos con mucho escándalo y no había derechos humanos a quien
recurrir.
La
historia de la educación en México desde su creación en 1921 por el general
Álvaro Obregón, en cuya Secretaría puso a José Vasconcelos, tenía como desafío
quitar el analfabetismo y el fanatismo, dos lacras hasta ese momento
insuperables. Las cosas no eran fáciles,
pues había carencias graves en ese momento, como la carencia de un programa
nacional de educación y la insuficiente cantidad de maestros para atender a la
población. Entonces se recurrió a un elemento que hacía en muchas comunidades
esa función con un celo y buena disposición: las mujeres. Ellas comenzaron
abrir brecha con muchos trabajos y a instaurar la educación en sitios alejados,
como verdaderas evangelizadoras de formación laica.
La
que dio sus primeros frutos en 1925, fue cuando egresaron los primeros alumnos
de formación de cuatro años de primaria y en 1927 egresaron los primeros de
primaria superior. Yo pienso que mucho de la guerra Cristera tiene que ver con
esa introducción de la escuela en la vida cotidiana de los mexicanos. Pero en
fin, ahora estamos en la educación, la cual ha venido creciendo de forma
continua y eso ha cambiado francamente las formas de conducta de una población,
del comportamiento de la sociedad
mexicana que ha creído en la educación como medio de superación.
Claro
que hemos ido lentos en la educación, ¿a quién no le gustaría avanzar más
aprisa? Pero eran tan profundos los
desequilibrios sociales, que hacer educación para todos, gratuita, obligatoria
y laica no ha sido una tarea fácil en estos primeros cien años de su
existencia, ya que no se con cuánta pericia pero si hemos notado que tenemos un
gran avance.
En
la ronda de las generaciones, una teoría planteada en nuestro país por Luis
González y Gonzales, célebre historiador michoacano que sustentó la tesis de la
micro historia, nos habla que la sociedad como todo órgano en función tiene
varias etapas: la infancia (0 – 15 años); juventud (16 a 30); madurez
incipiente (31 a 45); segunda madurez (46 a 60); agerancia o vejez activa (61 a
75); senilidad (76 al final de la vida).
En estas cohortes cada quince años está una nueva generación que tiene
actividad simultánea con otras generaciones y que forma una especie de
andamiaje, una estructura tal que el reemplazo se da de manera constante.
Claro
que en estas etapas los jóvenes desean con ansiedad instaurarse como los que
tienen necesidad de tomar las riendas de la dinámica de la sociedad.
A
96 años del establecimiento del sistema educativo mexicano, tenemos 17
generaciones que se han formado en él, en sus preceptos y en sus aulas.
¿Qué
resultado ha tenido el servicio educativo en México?
Para
mí, el ofrecimiento al 100 por ciento de la educación a los mexicanos. Ahora pocos son los niños sin su educación
básica en tiempo y forma que les corresponde. El rezago educativo es mucho
menor, el analfabetismo es un fenómeno cada vez más extraño.
Yo
tuve compañeros que cursaron la educación primaria con 20 años, claro, los
jalones entre el comportamiento de los escolapios eran muy fuertes; muchos
dejaron truncos los estudios. En ese momento en la educación había el gran
temor de la deserción.
Mis
compañeros de generación, la del ¡esfuerzo!, tenían que luchar con muchos
distractores para no dejar los estudios, sobre todo, el del empleo al que se
incorporaban de manera urgente. Aún ahora, conseguir una licenciatura es un
triunfo y una gran satisfacción. Pero ya
tampoco es suficiente; ahora se requieren posgrados (maestrías, doctorados,
posdoctorados) para ubicarse socialmente mejor.
¿Es
mala nuestra educación en nuestro país? Es una pregunta difícil de contestar,
mala quizás, pero es la única que tenemos.
¿Toda
la educación mexicana es mala?
Bueno
tampoco se vale exagerar, hay excelente educación en algunas áreas. Se han
consolidado muchas áreas y poco a poco se han venido diversificando las áreas
de formación. No vamos al ritmo de las innovaciones tecnológicas. Siendo así,
nuestro futuro es continuar siendo un país maquilador. Por ello debemos
invertir en la investigación y buenas instituciones de educación superior que
nos formen como un país singular con solida identidad mexicana.
La
licenciaturas ya no ofrecen una buena movilidad social, ni mucho menos una
forma de acceder a buen trabajo, es necesaria la formación de pos grado.
Revise
usted estimado lector en su familia y observe como se han venido fortaleciendo
los mexicanos y su sistema educativo con una actividad muy fácil. Dígame cuál fue
el grado máximo de sus padres, abuelos y descubrirá que las licenciaturas o
estudios superiores aparecen con un avance generacional.
¿Usted
qué opina estimado lector?

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