lunes, 2 de octubre de 2017

Mar 08, 2017

Gabriel García Márquez es  sin duda  uno de los escritores que revolucionaron la forma de escribir en la literatura de fines del silgo XX.
Nació a la literatura en “El Espectador”,  un periódico donde realizó su labor como reportero.  Según cuenta la leyenda,  el adquirió el apócope de “Gabo” que le impuso  Eduardo  Zalamea Borda,  quien era subdirector del periódico.
El escribir diario, leer con desmesura y redimensionar historias con la premura de las noticias, generó un escritor preciso y documentado (siempre había un temor en el periódico: que nos tomara desprevenidos el abominable hombre de las nueve, es decir, el jefe de redacción… dice Gabo).
Esta intensa actividad formó  a un escritor  sólido e imaginativo que nos dio textos llenos de una sensación de que todo lo dicho  había acaecido  como preciso acontecimiento en la realidad. Sin embargo solo era parte de una febril imaginación que tenía la templanza, para decirse como cierta.
El dígito siete, sin duda, era un número de suerte de  García Márquez. Plinio Apuleyo en el libro de conversaciones llamado “El olor de la guayaba” destaca que Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1927.
El 7 de junio de 1967 Gabo publica “Cien años de soledad” su obra más famosa, por lo que este año celebramos 50 años de la aparición de esta extraordinaria novela. Recordemos que en una semana vendió 8 mil ejemplares; de allí en adelante el éxito fue asegurado y la novela tuvo  una nueva edición cada semana, pasando a comerciar  medio millón de copias en tres años. Además  fue traducida a 24 idiomas y ganó cuatro premios internacionales.
Un dato curioso,  es que una de las obras que más impresionó a Márquez, fue la de un autor que nació 10 años antes que él,  en 1917,  nada menos que Juan Rulfo. La novela de  Pedro Páramo,  y los cuentos reunidos con el título “El llano en llamas” influyeron en su forma de sentir la muerte.
García Márquez vivió la mayor parte de su vida en su casa  de la ciudad de México; a partir de 1960,  en este lugar  escribió “Cien años de soledad”, en el número 19 de la calle Palma de la colonia San Ángel, al sur de la ciudad.
En un homenaje que la Academia de la  Lengua Española  hace a García Márquez  en Cartagena de Indias, Carlos  Fuentes dice que la obra de Márquez le da nombre a  América; sin duda, es una descripción afortunada.
Por otra parte, la postura política  de Gabriel García Márquez despertó muchos enojos y simpatías, a los políticos y estadistas del mundo lo que lo convirtió un personaje incómodo.
¿Qué sería de nosotros sin sus escritos?
El olvido, solamente, el olvido, ya que nadie nos  hubiera recordado.
¿Quiénes seriamos sin estos abruptos de memoria?
Sin duda nos enseñó a leer y a escribir una realidad que tenía injusticia, ignorancia y sobre todo una fuerte costumbre regional que nos hacia un mundo raro, diferente, distinto, un realismo mágico que con él adquirimos para siempre.
Para llegar a la literatura de  García Márquez solo hay una llave portentosa: su lectura.

Macondo y México estamos de fiesta en este aniversario 90 del nacimiento de García  Márquez y 50 años de la aparición de su obra Cien Años de Soledad.

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