Jul 04, 2017
Los
espacios en la casa tienen algo de misterio, de olvido y de nostalgia. En una
casa los espacios se circulan sin barreras. Por
algún saber se van haciendo misteriosos, únicos, con privacidad. Al cuarto de los papas se entraba con una solemnidad y
cuidado especial, los de las hermanas tenían una intimidad de arrobo, los de los hermanos tenían un orden distinto,
medio fugaz y desafiante.
En
los lugares comunes, por ejemplo, la cocina, se circulaba con libertad, pero
había en la mesa una zona destinada a
papá y a mamá, y para cada hermano un
espacio. Ahora que repasamos esos lugares, todos tenían su razón de ser. Más cerca o más lejos
de los padres, la idílica posición especial para tener los alimentos en primera
instancia, siempre había alguno que quería tener más cerca el teléfono fijo, o
cuando ya se tenía la televisión en la cocina, el mejor sitio para verla o para escucharla. En el espacio
de papa se tenía periódico y una jerarquía indiscutible.
Los
espacios de las casas de antes tenían patio, algunas traspatio y hasta corral.
Se fue reduciendo el espacio, algunos de esos se dividieron de forma literal,
se hicieron dos y más casas cuando los
hijos se casaron.
En
aquellos inmensos inmuebles se jugaba a
las escondidas, encantados, al bote, y en todos esos juegos costaba trabajo encontrar a los que se
escondían; todos los cuates de la cuadra cabían en ellos.
El
espacio amplio proponía un constante desafío; aprovechar el espacio, era
cuestión de tiempo y vocación; había un cuarto de cachivaches tan neutral y
descuidado, que el desorden y caos
parecían su estado líquido.
Las
casas eran una larga hilera de cuartos. Iniciaban con un recibidor, la sala que
solo se abría en fechas especiales, una
referencia de ceremonia
significativa. El baño cambio de un lugar periférico a las propias
habitaciones, baños completos que hacían más reservados lo menesteres propios
del cuerpo. ¡Que alivio!
¿Cuál
de los espacios de la casa es más importante?
Seguramente
quien habita la casa es quien puede
decidir esa respuesta. Aunque considero que
las modificaciones se deben a los cambios de la sociedad en el tiempo.
Por ello la construcción de una casa no es un evento sino un proceso.
¿Por
qué cambia una casa?
Porque
los hijos se van de la casa o porque los hijos regresan a casa, en ocasiones
llegan con nietos y nietas.
El
ahorro de los espacios para vivienda, vino de fuera. En ese momento el aprovechamiento de los
espacios se hizo una obsesión.
Hoy
en el ámbito popular tenemos casas tan
pequeñas que son ofensivas, en donde se vive con apremio y aprieto, con
malestar, aburrimiento con mayor monotonía; y la voracidad de los
constructores, ellos no respetan los espacios comunitarios, las habitaciones
queda ahogadas, esa asfixia social vuelven a las piedras un amontonamiento sin
esperanza.
La
construcción del nuevo Saltillo esta fuera de su fundación. Tenemos habitantes
que hoy no conocen el centro de la ciudad. Solo conocen su entornos, casas similares a la suya sin mucha diferencia una de otra.
¿Qué
vida de imaginación puede darse en ellas?
Siempre
pensé que las casas de interés social eran pequeñas por falta de espacio. Pero
¡oh sorpresa!, son pequeñas porque el cálculo de costo y crédito del comprador
hasta ahí puede pagar. Qué infamia, ¿no creen ustedes? Entonces para que los cálculos económicos, para que
los estudios socioeconómicos, no hay apoyo a la vivienda, solo hay intereses
que deben cubrirse religiosamente, con la vida productiva del trabajador. Falta
mucho para dignificar la vivienda en México.
“Vivienda
de Interés Social (VIS) es aquella que se desarrolla para garantizar el derecho
a la vivienda de los hogares de menores ingresos. Su valor máximo es de 135
salarios mínimos legales mensuales vigentes”
“Las
características de esa tipología habitacional en México son, entre otras, las
siguientes: contar de 42 a 76 metros cuadrados de superficie edificada; un
programa arquitectónico que incluye cocina-comedor, 1 a 2 recamaras, 1 baño, 1
lugar de estacionamiento y todos los servicios básicos. En teoría estas
características en conjunto darían como resultado que la familia mexicana
dispusiera de una vivienda digna, con los ambientes mínimos para poder realizar
sus actividades íntimas y privadas a un bajo costo.”
¿Imagínese
estas casas con 45 grados de calor o bien en época invernal con 5 grados bajo
cero? En cualquier circunstancia, la fuga es lo más adecuado en la vida. ¿Usted
que piensa estimado lector?

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