lunes, 2 de octubre de 2017

Jul 04, 2017

Los espacios en la casa tienen algo de misterio, de olvido y de nostalgia. En una casa los espacios se circulan sin barreras. Por  algún saber  se  van haciendo misteriosos, únicos, con  privacidad. Al cuarto  de los papas se entraba con una solemnidad y cuidado especial, los de las hermanas tenían una intimidad de arrobo, los  de los hermanos tenían un orden distinto, medio fugaz y desafiante.
En los lugares comunes, por ejemplo, la cocina, se circulaba con libertad, pero había en la mesa una zona  destinada a papá y a mamá,  y para cada hermano un espacio. Ahora que repasamos esos lugares, todos  tenían su razón de ser. Más cerca o más lejos de los padres, la idílica posición especial para tener los alimentos en primera instancia, siempre había alguno que quería tener más cerca el teléfono fijo, o cuando ya se tenía la televisión en la cocina, el mejor sitio  para verla o para escucharla. En el espacio de papa se tenía periódico y una jerarquía indiscutible.
Los espacios de las casas de antes tenían patio, algunas traspatio y hasta corral. Se fue reduciendo el espacio, algunos de esos se dividieron de forma literal, se hicieron dos y más casas cuando  los hijos se casaron.
En aquellos inmensos inmuebles se jugaba a  las escondidas, encantados, al bote, y en todos esos juegos  costaba trabajo encontrar a los que se escondían; todos los cuates de la cuadra cabían en ellos.
El espacio amplio proponía un constante desafío; aprovechar el espacio, era cuestión de tiempo y vocación; había un cuarto de cachivaches tan neutral y descuidado, que el desorden y caos  parecían su estado líquido.
Las casas eran una larga hilera de cuartos. Iniciaban con un recibidor, la sala que solo se abría en fechas especiales, una  referencia  de ceremonia significativa. El baño cambio de un lugar periférico a las propias habitaciones, baños completos que hacían más reservados lo menesteres propios del cuerpo. ¡Que alivio!
¿Cuál de los espacios de la casa es más importante?
Seguramente quien habita la casa  es quien puede decidir esa respuesta. Aunque considero que  las modificaciones se deben a los cambios de la sociedad en el tiempo. Por ello la construcción de una casa no es un evento sino un proceso.
¿Por qué cambia una casa?
Porque los hijos se van de la casa o porque los hijos regresan a casa, en ocasiones llegan con nietos y nietas.
El ahorro de los espacios para vivienda, vino de fuera.  En ese momento el aprovechamiento de los espacios se hizo una obsesión.
Hoy en el ámbito popular tenemos casas  tan pequeñas que son ofensivas, en donde se vive con apremio y aprieto, con malestar, aburrimiento con mayor monotonía; y la voracidad de los constructores, ellos no respetan los espacios comunitarios, las habitaciones queda ahogadas, esa asfixia social vuelven a las piedras un amontonamiento sin esperanza.
La construcción del nuevo Saltillo esta fuera de su fundación. Tenemos habitantes que hoy no conocen el centro de la ciudad. Solo conocen su entornos, casas  similares a la suya  sin mucha diferencia una de otra.
¿Qué vida de imaginación puede darse en ellas?
Siempre pensé que las casas de interés social eran pequeñas por falta de espacio. Pero ¡oh sorpresa!, son pequeñas porque el cálculo de costo y crédito del comprador hasta ahí puede pagar. Qué infamia, ¿no creen ustedes? Entonces  para que los cálculos económicos, para que los estudios socioeconómicos, no hay apoyo a la vivienda, solo hay intereses que deben cubrirse religiosamente, con la vida productiva del trabajador. Falta mucho para dignificar la vivienda en México.
“Vivienda de Interés Social (VIS) es aquella que se desarrolla para garantizar el derecho a la vivienda de los hogares de menores ingresos. Su valor máximo es de 135 salarios mínimos legales mensuales vigentes”
“Las características de esa tipología habitacional en México son, entre otras, las siguientes: contar de 42 a 76 metros cuadrados de superficie edificada; un programa arquitectónico que incluye cocina-comedor, 1 a 2 recamaras, 1 baño, 1 lugar de estacionamiento y todos los servicios básicos. En teoría estas características en conjunto darían como resultado que la familia mexicana dispusiera de una vivienda digna, con los ambientes mínimos para poder realizar sus actividades íntimas y privadas a un bajo costo.”

¿Imagínese estas casas con 45 grados de calor o bien en época invernal con 5 grados bajo cero? En cualquier circunstancia, la fuga es lo más adecuado en la vida. ¿Usted que piensa estimado lector? 

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