lunes, 2 de octubre de 2017

Jun 28, 2017

En estos últimos días del mes de junio hubo dos acontecimientos importantes para el mundo de la cultura, uno nacional y otro local. El día 19 de junio apareció en el Diario de la Federación la Ley de  General de Cultura y Derechos Culturales.
En su  “Artículo 2.- La Ley tiene por objeto:
Reconocer los derechos culturales de las personas que habitan el territorio de los Estados Unidos Mexicanos;
Establecer los mecanismos de acceso y participación de las personas y comunidades a las manifestaciones culturales;
III. Promover y respetar la continuidad y el conocimiento de la cultura del país en todas sus manifestaciones y expresiones;
Garantizar el disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en materia cultural.
Promover, respetar, proteger y asegurar el ejercicio de los derechos culturales;
Establecer las bases de coordinación entre la Federación, las entidades federativas, los municipios y alcaldías de la Ciudad de México en materia de política cultural.
VII. Establecer mecanismos de participación de los sectores social y privado, y
VIII. Promover entre la población el principio de solidaridad y responsabilidad en la preservación, conservación, mejoramiento y restauración de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia”.
Qué bueno que pronto aparezca el reglamento que determinara las precisiones de esta ley.

El otro acontecimiento, es  el inicio  de la estancia presencial de los  alumnos de la Maestría en Gestión y Promoción Cultural de la Universidad Autónoma de Coahuila. En la ceremonia de inauguración hubo dos actividades: una fue un homenaje a Carlos García Martínez, antropólogo, médico pero  sobre todo gran Gestor Cultural  y excelente funcionario en la Secretaria de Cultura  Federal, y en esta ocasión gran ausente en las asesorías de esta maestría. Duele  su muerte pero seguimos disfrutando las enseñanzas y pasiones por entender un mejor mundo a partir de la cultura.
Además se realizó la presentación del libro del autor: Mac Gregor, José  Antonio (coordinador). Proyectos culturales: sus configuraciones y desafíos para el cambio social México, Secretaria de cultura, dirección de vinculación  cultural, 2016. 280 pág. (colección intersecciones, vol. 37) ISBN: 978-607.  Esta presentación estuvo a cargo de quien esto escribe y dos de los autores de este libro.
El desarrollo  de nuestra zona territorial en los últimos 35 años tiene una serie de transformaciones que sin duda han cambiado la vocación económica,  en especial  los de  la región sureste del estado de Coahuila
Esta región sur se convirtió en industrial, específicamente maquiladora.  Los trabajadores contratados adquirieren seguridad laboral (tan volátil como segura)  la región se debate  en todo género de  urgencias y jaloneos de infraestructura, de educación, de recreación, ocio y de cultura en general.
Poco a poco se fueron  consolidado  en la comunidad varios aspectos, ahora se ofrecen: mejores y robustecidas  vialidades, la educación responde a las  demandadas por las industrias de la región, donde la mano de obra calificada técnicamente  debe  incluir el inglés.  Ellos  se convierten en   un artículo de cambio, sus proyectos de vida aparentemente seguros y exitosos,  padecen desolados, nostálgicos y faltos de identidad.
Recordemos que Coahuila tiene el segundo lugar en suicidios a nivel nacional, jóvenes en su mayoría que han terminado su vida, por no sentirse felices, satisfechos, con esperanza. Yo creo que en la medida en la que se oprime a una sociedad  todo se vuelve más inútil.
Sin duda en la medida que se tiene un apoyo integral y poli funcional a nivel cultural las personas pueden ser más felices. Por lo novedoso del tema, me encantó esta obra Proyectos culturales: sus configuraciones y desafíos para el cambio social;  aquí se percibe  la gestión cultural como una sombra angelical que se unta a las paredes y va bendiciendo a las personas e instituciones,  no para hacerlas superiores sino para dotarlas de una nueva  fortaleza, capaz de vivir en mejores entornos o en mejores condiciones de supervivencia.
Colombia es un gran ejemplo, de ella han salido nuevas formas organizativas  para los aspectos sociales y culturales.  Allá tienen  un trabajo de por lo menos 70 años ininterrumpidamente en políticas culturales, con ello han  obtenido grandes beneficio para el desarrollo de comunidades y en específico  le ha permitido desarrollar  proyectos,  evaluación de los resultados de éstos y sobre todo ha generado protocolos y metodologías que llevan a la construcción de la ciudadanía desde la cultura.
Saltillo en este contexto, del desarrollo de la ciudadanía, desde la cultura,  aún es un territorio gentil, nada de patria chica, nada de patrimonio común; existe: “la necesidad de instrumentar acciones que comiencen a ubicar la gestión cultural más allá de la difusión de las actividades propias de los circuitos de reconocimientos simbólicos eurocéntricos.
En su sentido más estricto, aquellas relacionadas con tradiciones y la memoria, cuya finalidad principal es la formación de públicos para consumo cultural: el fomento artístico, la animación sociocultural, la democratización de la cultura y la administración de espacios culturales. Se siente por otro lado, la lucha de tribus, la endeble consolidación de los gestores culturales, la centralización de las actividades.

Por ello debemos festejar la aparición  de la  Maestría en Gestión y Promoción Cultural en la Universidad Autónoma de Coahuila  sus egresados comienzan a dar sus propias batallas que ahora se reflejan en la concepción,  metodología  y terminología  de la reciente  Ley de  General de Cultura y Derechos Culturales. 

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