Jun 07, 2017
En recuerdo de Laura Antonieta de León Galindo, que con su
alegría y sonrisa nos hizo creer en un mundo lleno de esperanza.
Para
Martin García por el fallecimiento de su madre.
La
democracia no son las elecciones, las disputas que este proceso genera en
Coahuila tiene enojos, medias verdades, verdades completas, pero sobre todo una
mitología exacerbada.
Se
habla de prácticas fraudulentas, ¡está bien!, incluso creo que son visibles,
pero no pueden quedar solo en un dicho, deben documentarse para que sean
pruebas contundentes.
“Nos
hicieron chapuza” me comentaba una militante que había puesto todo su
entusiasmo en la campaña de un candidato. Y le creo, pues la honorabilidad no
se pone en juego sino el asombro de lo acontecimiento.
“Pecamos
de inocentes, ellos no tienen escrúpulos”
lo admito, así como lo dice, pero esto es una contienda donde se pican
los ojos, se esconden promotores, se agazapan en encuestas de salidas, razones
que al final son opiniones que hacen un
imaginario, pero no determinan pruebas capaces de anular, repetir o modificar
elecciones. Huele mal, ¡sí!, pero el proceso tiene formas de actuación y debe ceñirse a ellas.
Mucho
de lo reclamado tiene que ver con cosas previas; después de meses de campaña,
la contienda electoral se vio cargada de una soberbia inusitada, todos los
candidatos perdieron piso y se decían gobernador, presidente, diputado, nada de
humildad cubrió la imagen de las campañas, eso molestó. Nada de aquel síntoma
de democracia, ¡si el voto de los ciudadanos nos favorece!, ¿se puede transitar
con tal arrogancia, así sin ser vistos?
El
Instituto Estatal Electoral de Coahuila afinaba aspectos, que por ser la
primera ocasión se notaba con incertidumbre, fue acusado de parcialidad, y a su
consejera presidenta Gabriela de León, de inexperta. Es fácil echar culpas al
árbitro electoral.
Enojos
que ahora deben dirimirse en forma legal. Quien tenga los mejores abogados dará
mejor cuenta de su reclamo. ¡Lástima! pues nada más lejos de la armonía y los
valores altruistas de un bien social. La mediación debe imperar
“En
muchos casos la palabra «democracia» se utiliza como sinónimo de democracia
liberal Así, aunque estrictamente el término «democracia» sólo se refiere a un
sistema de gobierno en que el pueblo ostenta la soberanía, el concepto de
«democracia liberal» supone un sistema con las siguientes características:
Una
constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento
formal del gobierno, y constituye de esta manera un Estado de derecho.
División
de poderes.
El
derecho a votar y ser votado en las elecciones para una amplia mayoría de la población
(sufragio universal).
Protección
del derecho de propiedad y existencia de importantes grupos privados de poder
en la actividad económica. Se ha sostenido que esta es la característica
esencial de la democracia liberal.
Existencia
de varios partidos políticos (no es de partido único).
Libertad
de expresión.
Libertad
de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias
del gobierno que garanticen el derecho a la información de los ciudadanos.
Libertad
de asociación.
Vigencia
de los derechos humanos, que incluya un marco institucional de protección a las
minorías”.
Lo
cierto es que esas elecciones en Coahuila han mostrado muchos recovecos y
atorones que debemos mejorar de forma significativa.
Lo
urgente ahora es aclarar el proceso electoral. Estoy de acuerdo, Sí, pero ¿la
democracia dónde queda?
No
nos quedarnos en los procesos electorales, busquemos horizontes más amplios,
busquemos ¡la democracia!
Busquemos
incluso un nuevo modelo de organización social. Que sea excelente para vivir en la armonía.

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