lunes, 2 de octubre de 2017

Jun 07, 2017
En recuerdo de  Laura Antonieta de León Galindo, que con su alegría y sonrisa nos hizo creer en un mundo lleno de esperanza.

Para Martin García por el fallecimiento de su madre.
La democracia no son las elecciones, las disputas que este proceso genera en Coahuila tiene enojos, medias verdades, verdades completas, pero sobre todo una mitología exacerbada.
Se habla de prácticas fraudulentas, ¡está bien!, incluso creo que son visibles, pero no pueden quedar solo en un dicho, deben documentarse para que sean pruebas contundentes.
“Nos hicieron chapuza” me comentaba una militante que había puesto todo su entusiasmo en la campaña de un candidato. Y le creo, pues la honorabilidad no se pone en juego sino el asombro de lo acontecimiento.
“Pecamos de inocentes, ellos no tienen escrúpulos”  lo admito, así como lo dice, pero esto es una contienda donde se pican los ojos, se esconden promotores, se agazapan en encuestas de salidas, razones que al final  son opiniones que hacen un imaginario, pero no determinan pruebas capaces de anular, repetir o modificar elecciones. Huele mal, ¡sí!, pero el proceso tiene formas de actuación y  debe ceñirse a ellas.
Mucho de lo reclamado tiene que ver con cosas previas; después de meses de campaña, la contienda electoral se vio cargada de una soberbia inusitada, todos los candidatos perdieron piso y se decían gobernador, presidente, diputado, nada de humildad cubrió la imagen de las campañas, eso molestó. Nada de aquel síntoma de democracia, ¡si el voto de los ciudadanos nos favorece!, ¿se puede transitar con tal arrogancia, así sin ser vistos?
El Instituto Estatal Electoral de Coahuila afinaba aspectos, que por ser la primera ocasión se notaba con incertidumbre, fue acusado de parcialidad, y a su consejera presidenta Gabriela de León, de inexperta. Es fácil echar culpas al árbitro electoral.
Enojos que ahora deben dirimirse en forma legal. Quien tenga los mejores abogados dará mejor cuenta de su reclamo. ¡Lástima! pues nada más lejos de la armonía y los valores altruistas de un bien social. La mediación debe imperar
“En muchos casos la palabra «democracia» se utiliza como sinónimo de democracia liberal Así, aunque estrictamente el término «democracia» sólo se refiere a un sistema de gobierno en que el pueblo ostenta la soberanía, el concepto de «democracia liberal» supone un sistema con las siguientes características:
Una constitución que limita los diversos poderes y controla el funcionamiento formal del gobierno, y constituye de esta manera un Estado de derecho.
División de poderes.
El derecho a votar y ser votado en las elecciones para una amplia mayoría de la población (sufragio universal).
Protección del derecho de propiedad y existencia de importantes grupos privados de poder en la actividad económica. Se ha sostenido que esta es la característica esencial de la democracia liberal.
Existencia de varios partidos políticos (no es de partido único).
Libertad de expresión.
Libertad de prensa, así como acceso a fuentes de información alternativa a las propias del gobierno que garanticen el derecho a la información de los ciudadanos.

Libertad de asociación.
Vigencia de los derechos humanos, que incluya un marco institucional de protección a las minorías”.
Lo cierto es que esas elecciones en Coahuila han mostrado muchos recovecos y atorones que debemos mejorar de forma significativa.
Lo urgente ahora es aclarar el proceso electoral. Estoy de acuerdo, Sí, pero ¿la democracia dónde queda?
No nos quedarnos en los procesos electorales, busquemos horizontes más amplios, busquemos ¡la democracia!

Busquemos incluso un nuevo modelo de organización social. Que sea excelente para  vivir en la armonía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario