Ene 18, 2017
“No soy negro, soy hombre” Martin
Luther King, Jr.
La
lucha por los derechos civiles no se
puede entender en el mundo, sino recordamos a un baluarte de esas
contiendas, Martin Luther King, Jr.
(Atlanta, 15 de enero de 1929-Memphis, 4 de abril de 1968)
Se
vuelve muy significativo el personaje de Martin Luther King en estos momentos,
ya que Estados Unidos entra a un periodo de incertidumbre y conflicto en los
asuntos de derechos civiles.
Donald
Trump mueve el avispero de los derechos humanos privilegiando una pretendida
superioridad de raza y territorio, parecía que este asunto estaba sepultado,
pero nos damos cuenta que está vivo en la conciencia de algunos
norteamericanos. ¡Mal asunto!, pues eso anuncia disputa, intolerancia, imprudencia,
falta de templanza.
¿Quién
puede ahora aguantar una ofensa que lesione sin alterar la condición humana?
El
pastor estadounidense de la iglesia Bautista desarrollo una labor crucial,
intensa, ejemplar al frente del movimiento por los derechos civiles en los
Estados Unidos, fundamentalmente para los afro-estadounidenses.
¿Deberemos recordar la humillación que estos grupos
minoritarios sufrieron? ¡No! por favor,
¡no! Esa etapa esta saldada con muchas vidas ofendidas, con muchas vidas
truncadas, con rencores pegados a costras de sangre, con corajes alojados en
huecos de ijares rotos, con dedos deformados al aplicarles fuerza desmedida.
La
guerra se vuelve avizorar como un método apropiado para dirimir diferencias.
¿Quién
se impondrá de nuevo por la fuerza? ¿Cuántas muertes ocasionara? ¿De qué tamaño
será la conflagración?
Existe
un camino distinto de oposición a este autoritarismo que quiere la guerra. La
manera pacífica de resolver las diferencias, guío Martin Luther a diversas actividades pacificas reclamando
el derecho al voto y a la no discriminación.
Estos movimientos siguen tan vigentes, en las comunidades negras, asiáticas y
latinoamericanas en los Estados Unidos.
La
conciencia de la defensa de los derechos humanos debemos enaltecerla por la vía
pacífica, es momento de retomar las banderas para las actividades de esa
defensa.
En
agosto del año 1963, Martin Luther King
estremeció al mundo liderando la marcha sobre Washington por el trabajo
y la libertad, al final de ella pronuncio su célebre discurso I have a dream,
yo tengo un sueño.
Hoy
es tiempo de que gritemos fuerte ¡yo tengo un sueño!
Defendamos
con inteligencia este sueño que nos da una forma de vida diferente, y nos hace
más cercanos del otro que es igual a mí.

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