lunes, 2 de octubre de 2017

Jul 25, 2017
26 de julio, asalto al cuartel Moncada

Con el fin de derrocar al régimen de Fulgencio Batista, en 1953 hubo un hecho en Santiago de Cuba, específicamente en el cuartel de Moncada.  Este se convirtió en un símbolo de la resistencia al régimen  autoritario del dictador Batista.
Cuando se acercaba el 26 de julio de cada año, nos entusiasmaba escuchar Radio Habana Cuba, territorio libre  en América. Con esta celebración  regalaban, a los radioescuchas, viajes a Cuba, pero a todos los que no teníamos esa suerte, nos conformábamos con los calendarios que enviaban como un obsequio. Este acto nos alimentaba la ilusión de un día poder estar en ese territorio; uno  se imaginaba con hombres de  fusil y  con valor en el hombro.
Éramos jóvenes. 1967, 1968, 1970, pasaban además con acontecimientos en dónde las manifestaciones en México se levantaban con guerrilla urbana, ligas que se convertían en verdaderos subversivos a los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.
Por cierto, recuerdo que se hacían crueles chistes a costa de Gustavo Díaz Ordaz, por feo. Dicen que él mismo se hacia esa fama “soy lo suficientemente feo para que me tengan miedo”. El mandril fue un duro  apodo que le impusieron, claro que le molestaba.
Para Echeverría los apodos le fueron pródigos; muchos eran por su tontera que decían manifiesta,  o por sus largos discursos, que hacían eternas las intervenciones.
Comento sobre estos presidentes, pues les tocó batallar con protestas nacidas desde la ideología y  la insurgencia de jóvenes, muchos de ellos inspirados en el asalto a Moncada aquel 26 de julio.

En esas fechas, los secuestros de aviones en América latina en contra de regímenes duros autoritarios y dictatoriales tenían una solución, llevando a esos guerrilleros a Cuba, quien negociaba con los gobiernos la estancia de los rebeldes en ese territorio cubano.
Toda esta inspiración del ícono del asalto al cuartel de Moncada, veamos un poco de ese antecedente:
En la madrugada de ese día 26, 135 combatientes, “vestidos con uniformes del Ejército se organizaron en tres grupos. El primero de los cuales, con Fidel Castro al frente, atacaría la fortaleza. Los otros dos grupos, mandados respectivamente por Abel Santamaría —segundo jefe del movimiento— y Raúl Castro, tratarían de tomar dos importantes edificios contiguos al cuartel: el Hospital Civil, donde se atendería a los heridos, y el Palacio de Justicia, donde radicaba la Audiencia. Desde la azotea de este último apoyarían la acción principal”. En esa noche, el  poeta Raúl Gómez García dio lectura al “manifiesto de Moncada”  Fidel Castro Ruz arengó diciendo:
“Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.
Los revolucionarios fueron derrotados, entre otras cosas, por la inexperiencia y nerviosismo de los asaltantes. Esto sirvió de oportunidad para que Fidel se diera a conocer en la isla y en  el mundo gracias a la auto defensa de su caso, en donde puso en evidencia la tortura a que fueron sometidos por el gobierno de Batista. Fidel presentó su alegato en un documento que se volvió famoso y fue conocido como “la historia me absolverá”.
Luego conformó una bibliografía, una  enorme cantidad de escritos sobre este acontecimiento; el mundo entero se  alimentó del mito de este evento, pero pienso que la bibliografía más completa hasta la fecha de su elaboración es la compilada por Miriam Hernández de título: Bibliografía del asalto al cuartel Moncada, de la editorial Orbe, una editorial cubana. Es espléndida.

Ese acontecimiento se realizó en Santiago de Cuba un 26 de julio hace 64 años, ¿usted qué piensa estimado lector? 

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