Ago 02, 2017
¿Desobediencia social?
A
muchas personas se les critica por ser mitoteras, argüenderas, pero
querendonas, son como ¡la honda de tía Justa! Es decir el vivo ¡diablo! Un
torbellino, que todo lo mueve. La tía es remilgosa y protesta de todo, se le
saca la vuelta y solo se le trata por encimita. Debido a su afición en todo,
molesta con su actitud.
Por
otra parte, la seriedad de las personas a ultranza, molesta tanto como la
anterior; hace que a ese sujeto no se le vea con respeto sino con
animadversión. Cansa su meticulosidad molesta, lo agrio de su cuestionamiento y
la falta de sonrisa lo convierten en un chayote lleno de espinas.
Entre
estos extremos se va delineando una serie de comportamientos humanos que hacen
que algunas personas adquieran características especiales. En la infancia la rebeldía era enderezada con
una mirada matadora de los mayores. Eso era una buena penalización para estarse
quieto un rato; el tono del castigo subía en rigor cuando era necesario, y este
era un pellizco. Uno se retorcía ante esa reprimenda pero hacer cualquier ruido
implicaba una porción mayor de pellizcos, y gritos enmudecidos, ¿recuerdan?
Hasta el cuerpo se me pone chinito todavía.
Estos
desacatos cándidos, ocasionales, donde la familia reconocía lo berrinchudo que
era uno en la vida, nos caracterizaba. Este mal comportamiento se ajustaba en
el crecimiento aceptando ciertas normas de urbanidad. Por ejemplo, el ideal era
caminar todos juntos sin empujar, sin ganarse el lugar, sin abusar del otro,
sin imponer su ley.
Me
cuesta mucho trabajo aceptar muchas reglas absurdas y alevosas, por ejemplo:
las del banco.
Me
irritan de ellos, los criterios que establecen, no hay reglas sino simulacro de
orden y preferencia para el cliente, ¡mienten! Otras de ellas son las
revisiones que hacen para el acceso a un aeropuerto, o para entrar a un recinto
público con resguardo; esto se convierte en un cateo felón y ofensivo. Los
arrestos policiales son una agresión en si misma; los anti alcoholes tienen
infamia y ventaja ya que los policías en esos momentos son una jauría en busca
de presa. También el separar lugares en un evento es molesto, por crear una
propiedad espuria.
Cierto
que estamos hablando de injusticias visibles, registrables, llenas de molestia
doméstica en la que solo se hace mueca.
Cuando
a uno le llenan las cantinas de piedritas, la cosa se pone seria; uno se
exalta, se lleva a medio mundo de por medio en el enojo. Quizás no hay razón
para ese exabrupto, pero uno quiere poner en orden las cosas o bien obtener el servicio
que le ha sido negado.
Los
más rebeldes respaldan su actitud en ocasiones, en un abuso de por medio, donde
ya no se acepta la razón.
Pero
¡cuidado! No confundir la actitud tirana
con la protesta comentada, que también se da.
La
convivencia es el ideal primario que debemos tener al cumplir las normas. Si
ésta no se da con el confort necesario, entonces puede aparecer una
desobediencia. Recordemos que existen normas en el hogar, normas en el trabajo,
normas legales y normas de cortesía.
La
vulneración de las normas es sorpresiva, que uno sin querer ya infringió. Pero
otras veces la protesta ante muchas leyes o normas es estudiado, paciente donde
se requiere de un proceso largo y con ideología, casi siempre por un bien más
alto.
La
actividad de protesta realizada por el activista y gran líder social Mahatma
Gandhi, fue una estrategia de la lucha contra el imperio inglés establecido en
la India, su país. Lo importante de esta
actividad tuvo dos características: la desobediencia civil y la protesta pacífica.
La
desobediencia civil se define como el acto de desacatar una norma de la que se
tiene obligación de cumplimiento. Gandhi fue experto en este mecanismo de
desobediencia civil.
El
primer movimiento de masas auténtico de la desobediencia civil, dirigido por
Gandhi, fue la marcha de Transvaalen en noviembre de 1913. El 1 de agosto desde
el año de 1920 es reconocido como el de la creación de este concepto de lucha
político –social por este gran líder social. Gandhi fue una persona incansable,
llenó de enseñanzas y de visiones a largo plazo a la India y al mundo. Como
suele suceder murió en las manos de la delincuencia el 30 de enero de 1948 cuando
se dirigía a rezar. Sus últimas palabras llenas de misticismo fueron ¡hey!
Rama.
Debido
a las crisis económicas y sociales que golpean a muchos países de Europa,
América latina, Asia, África y Oceanía
han surgido varios movimientos que incitan a la desobediencia civil.
Para
esto han servido, en la actualidad, las redes sociales, muchos de estos
movimientos son de gravedad extrema, como el caso de Siria o Venezuela. ¿Usted qué piensa estimado, lector?

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