Ago 11, 2017
Similitudes de Silao y Saltillo
La
batalla de Silao es un acontecimiento para la definición liberal del país,
sucedida el 10 de agosto de 1860.
La
población de Silao, en el estado de Guanajuato, se aloja en un valle que tiene
el mismo Santo Patrono de Saltillo, Santiago Apóstol. Fundado en los primeros
años de la Conquista, tiene una voz purépecha que significa "lugar de
humaredas”.
De
tierras feraces y productivas, Silao como Saltillo fueron espacio de tránsito a
otros puntos de destino. Se jugaba con las mercancías que habían de parar en
puntos muy lejanos. Pero se intercambiaban en sus comercios, por ello eran
famosas sus ferias.
Saltillo
y Silao tienen las mismas fechas de su
feria, su nueva vocación: la industrial. Ambas ciudades tienen el personal más
calificado para la industria automotriz. Sus plantas maquiladoras dan empleo a
miles de personas, creando zonas de buen empleo. Una y otra tienen también la
soga en el cuello pendiente de cualquier colapso, que "Dios guarde la
hora”.
Durante
mucho tiempo, casi 300 años, en ambas regiones la agricultura lánguida y
laboriosa dio manutención. Algunos obrajes daban algo de luz distinta en la
economía. Pero el comercio tenía un aprecio distinto por el mundo y las
personas, esa era la profesión o el oficio más fuerte, me da la impresión que
el comercio era felizmente la modernidad en tránsito de las mercancías por
estos pueblos.
En
ambas regiones se cree la frase
"labor omnia vincit”, "el trabajo todo lo vence”, parece que a
los españoles les gustó la frase para aplicarla a los pueblos al igual que el
Santo Patrono, como una banda alegórica que debía usarse en cualquier discurso
que celebraba algo en el pueblo.
Silao
cuenta con un poeta de talla nacional e internacional, Efraín Huerta; Saltillo
un poeta mítico, Manuel Acuña, nacional e internacionalmente. Los climas son
muy similares, la altitud de las poblaciones es parecida, los frutos que se
cultivan son de las mismas variedades.
La
religiosidad tiene las mismas proporciones en la población, las viviendas sí
tienen una diferencia, la ocupación del espacio en Saltillo es de más orden que
en Silao, y eso da una imagen de menos aglomeración. Silao forma parte de un
corredor industrial que va de León a Celaya, pasando por Irapuato y Salamanca;
en el caso de Saltillo forma parte de un corredor industrial que va de
Monterrey a Torreón.
Hoy,
comentaba, nuestras comunidades tienen núcleos de oriundos de Saltillo en Silao
y de Silao en Saltillo. Cada día las familias mezclan las comidas y hay
confusión en los niños y jóvenes cuando se dice moronga o rellena, cubeta o
baño.
Silao
tiene tantas iglesias como en Saltillo. Sus estilos barrocos y neoclásicos
abundan, y también nuevas iglesias, pequeñas capillas que tienen de
advocaciones más modernas.
Silao
y Saltillo corren un drama similar, no dependen de sí mismas para seguridad
laboral, están atados con alfileres de la economía mundial tan caprichosa del
dinero y no de la patria del trabajador.
Tampoco
se ha creado en ambas poblaciones un fondo de protección al empleo. Nada mal
estaría pensarlo e instrumentarlo, pues un colapso es aterrador.
Silao
de la victoria es llamado en honor a la Batalla de Silao, ocurrida en ese punto
el 10 de agosto de 1860, entre elementos del ejército liberal al mando de los
generales Jesús González Ortega e Ignacio Zaragoza, con una fuerza de 8,000
hombres y elementos del ejército conservador comandados por el general Miguel
Miramón, que comandaba un ejército de 3,282 hombres. La batalla terminó con la
victoria liberal, que incluso casi captura al general Miguel Miramón, que logró
escapar en medio del desorden que generó en ellos la artillería republicana,
dejando artillería, municiones y pertrechos de guerra.
A
partir de ahí el ejército liberal fue cubriéndose de gloria, le sigue la
batalla de Calpulalpan y otras batallas más en donde los liberales se instauran como el poder dominante. El
parte rendido por González Ortega desborda júbilo triunfal. No era para menos:
había vencido al hasta entonces invicto Miguel Miramón. Dice así:
"Después
de un reñido combate en el que ha corrido con profusión la sangre mexicana, ha
sido derrotado completamente D. Miguel Miramón por las fuerzas de mi mando,
dejando en mi poder su inmenso tren de artillería, sus armas, sus municiones,
las banderas de sus cuerpos y centenares de prisioneros, inclusos en éstos
algunos generales y multitud de jefes y oficiales. El combate comenzó al romper
el alba y concluyó a las ocho y nueve minutos de la mañana”.
Los
que sufrieron la derrota, los vencidos, comentaron: "La artillería
liberal, servida por artilleros norteamericanos, había ganado la batalla”. Así
nos fuimos forjando la idea de nación liberal.
¿Usted
qué opina, estimado lector?

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