martes, 6 de febrero de 2018


Feb 02, 2018
Nuevas elecciones y nueva administración 
en la UAdeC

La Universidad Autónoma de Coahuila, la máxima casa de estudios de Coahuila, inicia un proceso de elección para designar a su autoridad de mayor grado, el rector. No es un evento menor para la comunidad universitaria, ya que es un paso que implica muchos retos y sobre todo, invita a realizar un recuento de recuerdos que se han dado desde su creación en 1957.

La primera administración la encabezó el Lic. Salvador González Lobo; a la fecha son 60 años que la Universidad ha asumido etapas que marcaron su desarrollo.
1. Creación y consolidación fundamentalmente académica y presupuestal (1957- 1970).
2. Etapa de efervescencia política.
a. Autonomía;
b. Administraciones con incertidumbre;
3. Primera etapa de consolidación.
4. Etapa actual.
De la primera etapa, ninguno de sus protagonistas vive; uno de los últimos, de éstos, con más de 90 años murió el pasado año y me refiero al Lic. Arturo Moncada, quien fuera un prestigiado maestro, hombre de gran elocuencia y creador del lema que hasta ahora distingue a nuestra casa de estudios: "En el bien fincamos el saber”, que simboliza todo un grito de valor y deseo ético.
La Universidad por tanto debía preparar científicamente a los universitarios, sobre todo debería formar hombres buenos para la sociedad. Y este hombre bueno sería la cimiente de las generaciones futuras de ciudadanos que buscarían mejorar la sociedad. Sin embargo algo se trocó en el camino y el lema quedó olvidado como una buena frase sin más.
La consolidación de la Universidad tenía que ver con varios frentes,  por una parte, su marco jurídico débil; luego debía tomar y dar creación a una serie de escuelas de educación superior que si bien estaban presentes en la sociedad, no tenían una fuerza ni enlace que las arropara y diera crédito y certificación a sus estudios.
Otro momento vivido fue la consolidación presupuestal, si bien la educación universitaria se desarrollaba, había que tener para pagar la nómina y desarrollar la edificación de aulas, laboratorios, bibliotecas y centros administrativos.
Esta etapa tiene una celebración central que es la conmemoración de los 100 años de la creación del "Ateneo Fuente”. En ella estuvo  presente el presidente de la República y fue un período en donde el campus central  desarrolla el complejo de edificios (Rectoría, Escuela de Derecho, Ciencias Químicas).
Las escuelas crecen, se adoptan nuevos campos de conocimiento, se abren nuevas carreras y se consolidan las existentes. Al interior de la Universidad se desarrolla una vida afable pero con una ebullición propia de los años setentas, la efervescencia política. Existía el anhelo y la disposición para cambiar, se deseaba la autonomía para la Universidad, la cual se fue construyendo a partir de la discusión y la representación igualitaria. También se quería que no hubiera ponderación de ninguna especie y que el universitario fuera uno frente a la autoridad.
De este movimiento, el de la autonomía que sigue siendo el más sentido y representativo hasta la fecha en la historia de la Universidad, sus protagonistas están recién jubilados o a punto de jubilarse, ellos fueron jóvenes con visión de futuro y ahora viejos que recuerdan aún con pasión esos momentos.
Aunque ahora el recuerdo se pone turbio, ya que el paso del tiempo pone imprecisiones en sus palabras y cada uno de ellos se ha llevado parte de esa verdad para custodiarlo en centro votivos.
En el momento del triunfo la euforia aclaró feudos y reductos que sentían tener la sartén por el mango; vinieron nuevas elecciones y brotaron las sospechas y las ambiciones. Nada que oliera a gubernamental o a imposición tenía real espacio en la Universidad. Hubo momentos donde se desató la violencia, donde los porros y la fuerza imperaron.
En los ochentas la Universidad busca tener una firme dirección, movimientos  reivindicatorios se presentan y la educación superior entra en una carrera por encontrar indicadores con los cuales se pueda hacer más equitativa la distribución de los recursos económicos a las universidades, por lo que los gobiernos universitarios se fueron cocinando  a partir de esa fecha.
En este momento existe una elección de rector y la propuesta hasta este momento (en que se redacta la nota) es la inscripción del ingeniero Salvador Hernández Vélez.

Esta elección tiene un olor de cambio, un deseo de que la nueva administración dé una sacudida al gran árbol de la Universidad. Veremos la elección y la administración de la nueva Rectoría.
Ene 31, 2018
Alí Chumacero.  Su centenario

¿Qué te hubiera gustado ser?

Contesta el con esa razón cansina, cirquero.

En varias entrevistas Alí Chumacero reconoció su torpeza en las actividades físicas. Comentaba, el, que de chico le gustaron muchas de las actividades deportivas como el fut bol o el béisbol; inclusive se probó con los guantes con algunos compañeros de su edad. Sin embargo siempre tuvo esa rara comprensión de que las actividades físicas no eran su fuerte, bueno ni su débil.

Como un personaje de la época, recordemos que en este año celebramos su centenario de nacimiento. Alí amó la fiesta brava, le tocó, en México, la época dorada de esta actividad.  Alguna vez con Manolo Martínez o quizás con Eloy Cavazos, los últimos grandes toreros de la fiesta brava en México, uno de ellos le comentó –“leí un poema que me dicen que es de usted, pero déjeme confesarle que no entendí nada”.

Ali reflexiona ante tal afirmación, y dice “pues él no está para entender poemas, él está para matar toros”.

Alí elabora varias colaboraciones en torno a la fiesta brava y algún poema de lo que fue su afición desde los años 30s.

Decía con certidumbre: “yo soy aficionado a los toros desde la barrera”. Pero aunque no reconoce haber escrito un poema en específico a la fiesta de los toros, si asistía a plaza de toros como quien se prestigiara de ser hombre de mundo y de modernidad. Estaba a la altura de los que se encontraban dentro de los parámetros del nuevo régimen político y que era encabezado por hijos de la revolución mexicana como Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés. Ello dentro de un ambiente de glamour que provenía del modelo de desarrollo del milagro mexicano: toros, Acapulco y desarrollo.

Para finales de los años 60s, México con su movimiento estudiantil y su Olimpiada dio oportunidad a sus poetas, entre ellos Alí, de participar en una de las recopilaciones poéticas más importantes de esa época (poesía en movimiento).  “Simplemente era la poesía que estaba viva en ese momento, que se movía. Claro, eso fue en el siglo XX.

Ha pasado mucho tiempo y los cambios son notables, muy hondos, decía. Hoy se escribe una poesía que lo deja a uno atónito por violenta o por ser el fruto del desorden. Quienes participamos en esa selección aportamos puntos de vista y nombres de libros y de autores. Eso era lo que había y merecía la pena destacarse” esta obra fue un modelo para la nuevas generaciones de poetas.

Alí nunca se consideró un poeta fácil, ni mucho menos popular o preponderante. El reconocía que su primera obra “Imágenes desterradas” fue poco leída y con cierto humorismo decía que “los 500 ejemplares que se imprimieron se podían encontrar aun sin ser abiertos o comprados, diez años después. Eso no le deprimía y le hacía dedicar más tiempo a su trabajo artesanal de corregir textos y depurar escritos en el Fondo de Cultura Económica, reducto tranquilo y buenas ideas para editar.

Entonces son las obras editadas bajo su gran aliento las que también le dan prestigio.

Decía con gran modestia: “soy un autor   que se integra a la historia de la literatura” como si solo fuera oportuno incorporarse a un desfile.

Ahora probemos uno de estos poemas de este autor que celebra un centenario en 2018:


De tiempo a espacio   

 Naciste desde el fondo de la noche

Del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz

La mirada solo tibio aire,

cuando aún no era ojo sino apenas un viento suave,

un aroma erigido sin mano que lo toque.

Eres la flor ahogada flotando sobre el cuerpo

En nuestro amanecer hasta la luz;

Destrozabas la noche con tus ojos,

Hundida en mi desnudo

tal un vivo rumor de brisa que al oído

volcara la virtud de su marea,

y mi aliento en tu savia navegaba,

y tu voz en mi pulso se moría

como sombra de ave agonizante,

transformando mi cuerpo en sueño tuyo

en vivo espejo abandonado

o silencio que cruza los espacios