viernes, 29 de septiembre de 2017


Las razones del nobel 2017


Todo está con una incertidumbre en efervescencia. Cualquier aspecto de la sociedad esta como en caldero con aromas y sabores a disfrutar, pero mientras hay que aguantar la firmeza de la descomposición de la carne.
Veamos por ejemplo, los premios que en esta temporada de fin de año se entregan, el más famoso, el nobel, en sus distintas disciplinas.  Cada uno espera en su área que le hagan justicia. En la versión 2017 de los premios de literatura y de la paz, tuvieron la suerte de la confusión, Bob Dylan, y el presidente Santos de Colombia hicieron polvaredas a los lejos y a lo cerca.
En otorgamiento del nobel del presente año  hubo sorpresa, falta unánime aceptación y posterior al otorgamiento del premio una labor de convencimiento inusitada   como en otras ocasiones no se veía.
Ahora tenemos  que buscar entre las líneas las  fortalezas de los galardonados, su obra y trayectoria  no parecen  tener esa contundencia.
¿Hasta dónde el nobel sigue siendo  orgullo y la mesura? ¿Hasta dónde  estas decisiones  están inmunizadas de vicios políticos o interés de grupo?
Sería ingenuo pensar que estas están  exentas de controversia, ya que numerosas situaciones han dejado de lado a grandes científicos, escritores y luchadores por la paz por diferentes razones.
La razones poco se conocen, en uno y otro sentido muchos de los procesos están nebulosos, tiene opacidad para el común de los mortales.
Pero lo más lamentable es que ese año la decisiones del jurado del nobel salió a pasear por los conciertos de rock setentero y por las reuniones distintas de acuerdos de paz, más efectivos para la nota y fotografía política que para esa apreciación de paz tan necesaria en Colombia por más de cincuenta años.