lunes, 2 de octubre de 2017

Feb 15, 2017
¿Ser indocumentado es un delito, una forma de vida,
el sueño americano o una mera circunstancia?

Ahora que la legislación norteamericana se ha puesto más severa con las personas que desean ingresar a su país, aunada a la  condición de los indocumentados  que pasa por uno de los momento más difíciles de nuestra historia actual, existen dentro de la historia de los indocumentados en Estados Unidos distintos periodos, momentos ocurridos  durante el siglo XX y XXI, que son dignos de destacar.
La revolución armada en México expulsó a una serie de personajes importantes, pero junto a ellos gente que huía de la amenaza de la  guerra. Estas migraciones coincidían con la primera guerra mundial, los migrantes en especial, los braceros eran bien  vistos.
Durante los años veinte, Estados Unidos,  recibió otro puño de exiliados mexicanos cuando las  venganzas de ganadores y perdedores afloró sin piedad en el país. Para los años treinta del siglo pasado, las cosas se volvieron difíciles en México con el reparto agrario y la educación socialista que marcó a muchos migrantes en Norteamérica. En esa época la línea fronteriza era solo una línea en la tierra.
La gran crisis económica mundial vio en los migrantes a Estados Unidos una carga que había que aligerar, regresó entonces, a muchos  de ellos a sus lugares de origen.  La siguiente década de los cuarenta, con motivos de la guerra mundial, los braceros, llamados así,  fueron invitados en proyectos de buena vecindad. En ese grupo se colaron muchos que por su propia cuenta se fueron allá y se quedaron.
La segunda guerra mundial  enroló  a muchos emigrantes en el ejército, mismos que fueron al frente de la guerra, y quienes  buscaban un sitio en la sociedad americana a su regreso, si es que regresaban.  Por lo tanto los asentamientos en: California, San Diego, Los Ángeles, Santa Bárbara, San José,  Sacramento, San Francisco, Chicago y el Valle de Texas, tomaban ese sabor latino fundamentalmente mexicano donde el pachuco, el compa, el brother, el carnal, carnalito, desafiaban a la policía y en especial  a la migra.  Ese grupo  creó un estilo personal mixto de creencias y costumbres, seguían creyendo en la Virgen de Guadalupe, en lo divertido del baile con los ritmos del chachachá y del mambo.
Los Zoot suit, los pujantes, los mojados fueron la gran fuerza de  construcción en lugares específicos de México, ya que  eran de Jalisco, Guanajuato,  Zacatecas y por supuesto de Michoacán. Cuando regresaban al terruño, iban cargados de regalos que traían en la trocota e invitaban a los que acá sufrían la pena.
En los sesenta era un riesgo ir a Estados Unidos de manera ilegal, pero también era un deporte que se practicaba para beneplácito y especialmente para el gozo de  las familias que recibían las remesas económicas de los que trabajaban allá, en el otro lado. El fenómeno se comenzaba a tornar un tema de estudio por universidades y se creaban centros de estudio especializados.
Los movimientos sociales reivindicatorios maduraban con consignas como: “viva la raza, cabrones”, y con liderazgos como el de   Cesar Estrada Chávez y su defensa a los derechos civiles a través de la Asociación de Trabajadores del campo. La gente migraba a la cosecha, es decir al campo y había circuitos de migraciones en Estados Unidos que seguían las cosechas  de California a Texas y de Texas a Florida.
Ese nomadismo cambió cuando lo asentó la construcción que los obligó a quedarse todo el tiempo en espacios más reducidos, y en pueblos específicos.
El trabajo para migrantes tenía un halito de bonanza mesurada, siempre en ascenso que se comienza a complicar a fines de los ochenta, cuando las guerras de los países centroamericanos expulsan a muchos ciudadanos, por lo que  el fenómeno migratorio se comienza a endurecer.  Los mexicanos tenían de ventaja por lo menos tres generaciones de gente que llegó a acomodarse en estos mismos espacios; continuaba la  demanda de  mexicanos y latinos para los trabajos incómodos.
Cierto, los problemas de legalidad para la estancia adecuada de los migrantes tiene sentido de circunstancia, lo malo que ahora con las políticas del actual presidente Trump las circunstancias se han vuelto muy difíciles.
¿Cuántos migrantes indocumentados existirán en los Estados Unidos, donde están alojados?
Antes la admiración más grande era el número de los que pasaban a territorio estadounidense. Ahora la circunstancia se admira por la pregunta: ¿cómo irán a pasar?
¿Habrá muro que los limite a transitar?



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