Dic 14, 2016
¿Qué es primero la lectura o el
libro?
Sin
duda que lo primero es el sujeto que ha hecho posible esta máquina de generar
sueños e imaginar con infinitas posibilidades de exploración el pasado, el
presente, el futuro y la eternidad misma.
Con
la lectura el hombre se maravilla y es maravillado. Su recorrido lleva por
placeres subversivos, donde las historias personales se destraban de amarres
ancestrales y el eterno enamorado se vuelve lánguido o fulgurante meteoro.
La
lectura es corrosiva, es meditación es camino; el libro y la lectura son
siempre un desafío. Pero también se le teme, insulta, reprime, destruye y,
persigue.
¿Qué
tienen el libro y la lectura que despierte tanto encono o tanto fulgor? ¿Qué
contienen los libros?
Hojas,
datos, información, conocimiento, los libros, organizan el conocimiento de
forma tal que hace que toda la historia vivida sea trasmitida, de manera
ordenada, fácil y rápidamente.
Es
un mecanismo que desata letras, frases, palabras, pensamientos completos,
textos llenos de aire fresco. También encierran y provoca deseos.
Ahora
se le ha dado en llamar cadena de valor del libro a la serie de actividades que
se realizan para que tengamos uno en nuestras manos. En la elaboración del
libro, todo comienza con una reflexión, la producción del autor, una vez que
tiene un texto, se diseña y un poco más da el salto a la imprenta.
Son
más los textos pensados, que los libros impresos en la historia de la humanidad
y, muchos más, los impresos que los leídos, pues solo se leen los libros
significativos; algunos otros, por moda.
A
mí me gusta pensar sobre todo en los libros prohibidos los que sin remedio
pasan por el hígado de los censores como un líquido ardiente que los hace
orinar mercurio.
Quizás
otro enemigo con piel de oveja que tienen los lectores sean los editores que
incitan a comprar libros, que ellos producen, si esto no ocurre estamos
condenados a las llamas eternas. ¡Cuidado!
La cultura no se mide por la cantidad de libros acumulados. Seria
prodigioso que los lectores fueran más humildes en la medida que hicieran más
lecturas y más reflexiones.
Yo
preferiría que en la medida que se leyera el cuerpo humano se fuera pintando de
color naranja y amarillo, para poderlos ver por la noche alegres caminando
levente entre las nubes.

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