May 31, 2017
Por
cuestiones de trabajo Pablo quiso entrevistarse conmigo y en la plática que
sostuvimos me dice:
–
Buenos días, licenciado
–
Buenos días Pablo, ¿qué andas haciendo?
-Pues
aquí solicitándole me dé chance de jalar en la obra, necesito tener trabajo.
-¿Y
el trabajo que tenías?
–
Me despidieron.
-Eso,
¿por qué?
-Pues
dejé de ir unos días y me corrió el patrón.
–
¡Ah caray! Pero, ¿por qué faltaste?
–
Es que andaba con mi hijo que se quiso ahocar.
–
¡Qué lamentable!
–
Si, solo que lo alcanzaron a descolgar.
–
Eso está grave.
–
Si, lo llevé al CESAME, pero ahora necesito trabajar.
–
Así como así no tengo empleo, pero deja veo.
Terminamos
de hablar, y Pablo salió de la oficina con una real mortificación.
En
fechas recientes la maestra Lupita García, directora interina del CAM Benito
Juárez, ubicado en la colonia Satélite sur, me comentó el caso de Jackson, un niño que a los diez años ha intentado
suicidarse. Con fortuna, la maestra Lupita lo ha involucrado en un programa de
lectura que le ha hecho recobrar su auto estima y me invitó como en una especie
de padrinazgo a darle ánimo al niño Jackson. Además, Lupita también involucró a
las madres de familia de esa institución, en donde, por cierto, se ha creado un
circulo virtuoso de trabajo.
Carolina,
hija de Vicente, un trabajador de la biblioteca, me expuso con cierto coraje de
su incomprensión sobre el suicidio de su hijo,
un joven de 23 años.
Uno
de los suicidios más recordados y documentados fue el que se verificó en
Saltillo el 3 de abril de 1975, cuando una persona se lanzó de la torre de la
Catedral de Saltillo. El camarógrafo
Adolfo González Contreras logró captar una secuencia de los momentos de este
suicidio. Inicia donde se trata de convencer al individuo de no hacerlo
luego cuando se lanza y finalmente en el piso; todo tan fugaz como
impactante.
¿Qué
tanto hay de absurdo en el suicidio? Pienso que aun como sociedad no le hemos dado la importancia necesaria a
este fenómeno. ¿Por qué se produce? ¿A
quién le ocurre? ¿Por qué le ocurre?
Quizás
los que se suicidan suelen estar seguros de la vida, no lo sé, pero estas
contradicciones son frecuentes, la creencia en lo absurdo de la existencia debe
regir la conducta. El suicidio es un destierro, es una determinación
irreversible, lo absurdo que impone la muerte, carece de sentido. No es fácil
seguir la pendiente de su sentimiento.
¿Qué
le faltó entender en esta vida? ¿Qué lo limita a entender una vida eterna como
consuelo? ¿Qué entendió con más claridad de la existencia? A estas altura de la
humanidad, el suicidio no tiene explicación y menos formas ciertas de evitarlo.
En
el apego de un hombre a su vida hay algo más fuerte que todas las miserias, hay
espíritu, esperanza.
¿Hay
una lógica en la muerte? Seguramente que sí, pero del mundo
aprehendemos la costumbre de vivir antes de adquirir el hábito de pensar. Grave
sin duda porque solo tenemos esta vida física para ponerla como una muralla
ante lo absurdo que flota como viento
amenazador.
Coahuila
ocupa el segundo lugar en suicidios en el país, de acuerdo con datos del Inegi,
y los casos van a la alza. ¿Qué pasa en nuestra sociedad? ¿Qué expulsa por este
camino a muchas personas?
Sin
duda que es una inmolación tan fatua que no podemos alegrarnos por ella. Pero, ¿qué hacer?
Urge
que demos explicaciones a tantas madres y padres de familia que han perdido un
ser querido, por esta vía. ¿Dónde reforzar la ayuda? ¿Dónde tener auxilio? ¿Qué
hacer en caso de síntomas?
Quitemos
la hipocresía de este asunto, busquemos ayuda, reconozcamos que no sabemos lo
suficiente, nada de tratarlo en lo oscurito, nada de ocultarlo. Reconozcamos que tenemos ese problema pero de
forma inmediata porque nada grato tienen
los suicidios y sí mucho dolor.

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