May 24, 2017
Después
de muchos años, por fin, logré visitar la Habana, Cuba. Corría el 1 de mayo1994
y se sentía un clima de 33 grados, con una humedad ambiente del 87 por ciento
que ahogaba. Ese calor nada tenía de amigable y había que acostumbrarse a él, pues recién iniciaban
los días de estancia.
El
conductor del vehículo me hizo preguntas mientras que nos trasladábamos al hotel, ¿ya había estado en la isla? No, lacónico, fue mi respuesta. La siguiente fue ¿qué le parece la isla? Aun
no puedo opinar, voy llegando le contesté.
Seguía comentando – sin detenerse
– “Esta mañana salí pronto del desfile, pasé lista rápido en el colectivo y ya
me tienes en el trabajo, este trabajo me gusta, me da vida”
En
este año aún está Fidel, 58 años a cuestas, los discursos duran buen tiempo, el
asombrado chofer dijo “ahora su discurso fue de tres horas” ¿cómo ve? ¡Largo!
añadí preguntando ¿cómo hacen para
aguantar tan largos discursos y con este calor? a lo que respondió con cierta picardía, ¡tú, sabes chico!
Entramos
a la Plaza de la Revolución, en ese momento le escuché decir: fuimos ¡un millón
o más de cubanos! ¿Cómo?, exclamé, tanta gente y no hay basura. Él sonrió, y
levantó una botella de refresco con agua, una botella que daba la sensación de haber sido utilizada
desde hacía mucho tiempo, y resguardada
como tesoro del pirata.
En
todo el recorrido que hice en esa ocasión a la isla caribeña me sorprendió la
poca cantidad de basura, aunque me expliqué este fenómeno porque eran años difíciles en Cuba.
Recién
Rusia había dejado el apoyo para la isla. Le llamaron “periodo especial en
tiempos de paz” para asombro de muchos, entre ellos yo.
Me
fui dando cuenta que en Cuba la gente recicla hasta el infinito. Te pedían las bolsas de plástico,
las botellas desechadas de su líquido y los encendedores; en los mercados no
había mal olor de desechos, no había desechos.
Aquí
nuestro mercado de la ciudad, como en el caso de Saltillo, su mercado Juárez se
anuncia en detalle con su olor y sus desechos. Uno se pone en guardia.
¿Harán los oferentes un manejo con salubridad
las carnes y verduras en ese sitio? Las
moscas, roedores y grasas embarradas incitan a reaccionar con cierto resquemor.
Por ello cualquier atraso en su recolección es una alerta de mala
administración en los locatarios y las autoridades.
¿Qué
es la basura?
“La
basura está compuesta por todos aquellos desechos que resultan de los productos
y materiales que usamos en nuestras actividades cotidianas, en tanto, cuando ya
no prestan esa utilidad se los descarta arrojándolos en un contenedor especialmente
destinado a tal efecto”.
Cabría
recordar que, cuando nacimos como especie, éramos tan frugales y poco
desperdiciados. Nos complicamos cuando
nos volvimos sedentarios y muchos arrecholados en ciudades.
¿Para
qué sirve la basura hoy en día?
Una
gran sorpresa me llevé al saber que los antropólogos en la actualidad, con gran ahínco, buscan en los núcleos de
basura, desperdicios, restos que los
hombres y mujeres han hecho en el tiempo. Ellos se han convertido en restos
informativos, en testimonios que prueban presencia humana.
En
el caso de Saltillo, el siglo XIX, fue socorrido con el alojo de los
desperdicios en vertederos, fundamentalmente, las pozos y norias que comenzaban
a perder su utilidad como abastecedoras de agua para el consumo de las casa. Se
iban quedando sin agua. Y se convertían en repositorios de estos desechos.
La
Universidad Autónoma de Coahuila construyó
su Centro Cultural Universitario en el antiguo Banco Purcell. Se quería
con el patrimonio universitario, formar una colección de objetos que dieran
noción de la vida que los habitantes de esa casona tan característica en el
centro de la ciudad de Saltillo tuvieron.
Dentro
de los asesores del proyecto estuvo el arquitecto Arturo Villarreal y el antropólogo Arturo
González; este último saltó de gusto cuando se descubrió un pozo sellado y
rellenado con la basura que se había producido en esa casa en algún tiempo. ¡Oh
sorpresa! tenía razón, en ese alojamiento de basura del siglo antepasado estaba
un gran tesoro, ampolletas, restos de vasijas, vasos, botellas, botones,
listones, todo eso conformó una buena colección, y sí, todo con la basura de
esa época.
Ahora
la basura en nuestras ciudades es un problema, pues por mucho tiempo solo se
mandó lejos, a las afueras del pueblo y
la distancia necesaria fundamental para que no se recibirá el mal olor que
generaba.
“El primer vertedero urbano se lo debemos a los
griegos, quienes en el año 400 A.C. lo establecieron en Atenas. Un edicto
obligaba a los atenienses a tirar la
basura a por lo menos de un kilómetro y medio de distancia de las murallas de
la población”
“La
Roma imperial, con sus apretadas insulae (edificios de apartamentos) desde
cuyas ventanas los romanos acostumbraban a tirar todo a la calle, tuvo que
crear las primeras cuadrillas de basureros, quienes en grupos de dos recorrían
las calles de la Capital Eterna con una carreta recogiendo desperdicios para
luego llevarlos a los vertederos, siempre en las afueras de la ciudad”.
Un
dato curioso: “También en Roma, durante algún tiempo, intentaron resolver el
problema soltando cerdos por las calles cuales aspiradoras cuadrúpedas”
Ahora
la basura es implacable o los humanos nos convertimos en generadores de basura
de deshechos en proporciones desmesuradas, para darnos cuenta de lo que estamos
produciendo, preguntémonos:
¿Cuánta
basura genera un latinoamericano en un día?
“Un
latinoamericano genera 0,63 kilos de residuos domiciliarios por día, una
persona que viviera 75 años generaría a lo largo de su vida 17,2 toneladas de
basura. Y una familia tipo de cuatro miembros casi 70 toneladas, lo que
equivale a un volumen aproximado de un millón de latas de aluminio.
Hace
tiempo una afirmación publicitaria ingeniosa generaba inquietud ya que decía: “una ciudad limpia no es la que más se
barre sino la que menos se ensucia”
Me
refiero a ella pues creo que la cultura de la basura, su manejo y utilización
son francamente débiles y atrasados.
Seguimos considerando la labor de recolección como un trabajo de quinta
categoría pero también formamos imperios y fortalezas de algunos con su
monopolización.
En
México y en Saltillo en especial el manejo de la basura es arcaico, vulnerable, corrupto tan llenos de cómplices.
¿Qué
haremos con la basura?

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