Ago 25, 2017
Para todos los viejos en este mes
¿Cómo
nacen los ancianos?
Será
que nadie los ha visto nacer, pero de pronto aparecen muy temprano en las
plazas y algunos mercados de la ciudad.
Siempre
están hablando entre ellos, ¿de qué
hablarán estos ancianos desde temprano?
No
lo sé bien a bien, pues unos con la boca estropeada sólo balbucean algo que
entre ellos llaman vivencias. A fuerza de verse y oírse a diario, lo entienden como una lengua que
transmite de anciano a viejo y de viejo a anciano; cuando los escuchamos con
atención parecen que son recuerdos y sentimientos a veces lindos, pero en su
mayoría estropeados por los seres que ellos quieren con la plenitud del
agradecimiento, pero no se los pueden demostrar, son tan viejos.
¿Pero
de quién debería ser el agradecimiento?
Les
dicen incómodos, los enchilados, los bragueta caída, los de la reúma y la bolsa entilichada y de mil formas
más.
Se
somete a bromas, a escondidas, no en plena cara; con la clara alusión al
desprecio, o al abandono. Los descuidan porque en ocasiones ellos son estorbo.
¿Qué
piden los ancianos? Ver a los nietos; que los nietos vean jóvenes a sus
abuelos, sin achaques sin rigideces ni
dolencias.
Los
hijos de los ancianos piden que no se mueran; pero si se mueren que no sea tan
pronto. Y que si es pronto la muerte, se tengan los documentos necesarios en
orden. Eso de batallar con escrituras y objetos del viejo es un molestia y
motivo de desunión.
Para
otros es un patrimonio que se acumula con gran cariño, cierto, habrá que hacer
algunos ajustes, pero estarán siempre formando el patrimonio cultural de la
familia.
"Cuando
la gracia se une con las arrugas, es adorable. Hay un amanecer indecible en la
vejez feliz”.-Víctor Hugo.
Dime
cuántos hermanos tienes y te diré cuántos intereses hay.
Si
son cinco hermanos son diez intereses mínimo, pues van las esposas y esposos a
obtener algo del botín. Explícito o no habrá de todas las conductas avaros,
positivos, humildes, materialistas. La voracidad aparecerá como mancha pegada a
las paredes.
Hasta
aquí llegó la amistad, oyó decir el viejo, por ello salió más temprano de la
casa; se asusta y sale a la calle a refugiarse en el parque. Un día recuerda,
en la misma banca que de joven ocupó, igualmente solo ese sitio, pero esos
recuerdos no lo puede contar más que a sus coetáneos que tampoco escuchan.
"Cuanto
más viejo me hago, más desconfío de la doctrina familiar que dice que la edad
trae la sabiduría.”-H. L. Mencken.
Los
viejos son viejos soldados de juventud, están exhibiendo sus medallas cuando
los dejan, ya no recuerdan bien sus batallas y entonces confunden honor con
laurel.
Los
animales viejos solos derrumban, se traban de patas y mueren, cuando mueres, son viejos con solemnidad
breve. Las abejas aun viejas siguen estúpidamente trabajando sin saber para qué
o quién trabajan. Por esa razón también canta la cigarra porque no sabe qué es
la muerte.
A
propósito de mujeres con avanzada edad y con astucia, ellas logran concretar un
oficio, tejer a pesar de ser discriminada por ociosa. Ellas logran viajar a
muchos lugares. Esas actividades de los viejos son para hacerse sabio, pero no
hay quién certifique esas competencias; ser viejo de tiempo completo.
La
plenitud de toda esta vejez es cuando puede hacer un libro que cuente su vida y
la de los demás.
Sin
embargo, ser viejo no asegura ser competente por ello, pero sí afirma ser
viejo.
De
acuerdo con la lógica más elemental debería recurrirse al viejo, pero lo
esconden para que no moleste.
Ellos
sólo cargan cuando mucho unas cuantas cartas de amor, tan ajadas que dan
preocupación manejarlas.
Cuando
ellos ven al techo lo hacen azuzados por una mosca que los guía ahí; es el
instante en donde recuerdan modernizar y cambiar el mundo, de pronto la ventana
se abre y sale la mosca y la ilusión.
¿Los
viejos están olvidados? Sí, desde luego que sí, transitarán por un periplo
lleno de miseria en términos generales.
Hacen
falta muchos centros de atención para ancianos, que den sobre todo,
tranquilidad en esos últimos años de vida. Las políticas públicas aún están
lejos de atender esta población tan creciente en el mundo y en nuestro país.
Además
los programas son asistencialistas, nunca pretenden un desarrollo del viejo en
su vejez.
Claramente
se oye decir déjalo ahí, le gusta ese rincón, le recuerda su juventud.
¿Quién
sabe si esta población de viejos ya tenga resuelto sus trámites finales, los de
la muerte? No se vale que se deje este paso a los hijos y nietos. ¿Usted que
piensa, estimado lector?

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