Sep 22, 2017
La historia
Los
migrantes mexicanos a Estados Unidos de Norteamérica tienen un cúmulo de
acontecimientos y recuerdos que parecen odiseas y anécdotas dignas. Todas
son un filón de posibilidades para entender
¡La conquista del sueño
americano!
El
sueño americano en ocasiones surge de un deseo, de un reto que los individuos
se proponen; en otros está la emergencia, la angustia que sofoca instalarse en Estados Unidos, acción que da
nuevos bríos para encontrar algo de paz, aislamiento, reflexión, retos nuevos,
vida nueva. En muchas ocasiones sólo queda el impulso y un final trágico, con
la muerte.
Hubo
un tiempo en la historia de la migración entre estos países que fueron impulsados por el ferrocarril, el
ferrocarril dio esperanza. Desde los años 1920 hasta principios de los 80 los
braceros fueron aportados por Guanajuato, Michoacán, Puebla y Zacatecas, eran
sin duda las personas que más hacían este recorrido.
En
una cartografía de esa época los veíamos ubicados a los migrantes zacatecanos
en California y Nuevo México; a los guanajuatenses en cambio sus rumbos
preferidos eran California, Texas y Nuevo México. La situación económica tan
cambiante y transformadora en Estados Unidos produjo necesidades actuales de
mano de obra; esto obligó a las personas a trasladarse a otras áreas, ya no al
área rural, sino a la ciudad donde se ocupaban del mantenimiento de "la
yarda”, la obra (albañilería) tanto en destrucción o demolición como en la
construcción. Algunas mujeres se colocaron en la limpieza de las casas, en
peluquerías, en masajes, en las tiendas de autoservicio en el acomodo de
mercancía, en la guardería y en imprenta.
Con
el tiempo y los cambios la mano de obra estuvo más escasa en la región sur de
Estados Unidos; los guanajuatenses caminaron más el norte rumbo a Sacramento y
San Francisco, los michoacanos colmaron los valles del sur de Los Ángeles (el
Este, Pico Rivera, Montebello, Santa Fe)
además de todos los condados del
corredor de la carretera 5 Tijuana-Los Ángeles.
El
esquema de migración era el mismo, llegaban parientes que estaban instalados en
Estados Unidos y con su plática, su camioneta y los enseres que cargaban
auguraban una riqueza inmediata y para siempre.
A
los que escuchaban los ojos se les saltaban y se aceraban al familiar que los
podía ayudar: que les decía "no seas tonto vente, nosotros pagamos al
coyote”. "Anímate y te quedas en la casa”, entonces se animaba y el viaje,
el coyote, la caminata en el cruce, la lancha en el río todo era peligro, todo
había que resistir desde la primera vez.
Luego
el pariente hacía espacio para una persona, lo que significaba mayor
incomodidad para la familia; los servicios de la casa se colapsaban y había que
hacer fila para las necesidades más apremiantes.
Los
papeles para identificarse, muy importantes en Estados Unidos, se le conseguían al recién llegado, chuecos,
es decir falsos o prestados de otro familiar. ¡Que le trabajen el seguro a
Joel!
¿Qué
pasaba? los llegados en esta condición de "mojados” "de líneas, de
ellos” tenían que aprender nuevos hábitos; pasado un tiempo siendo laborioso y
ordenado pero sobre todo trabajador se comenzaban a hacer de un patrimonio que
comenzaba con buena ropa y zapatos, sin faltar una troca ¡a toda madre! Los
sábados con cuidado se podía echar unas cheves, siempre traía el temor encima
de "la migra” y corrían buscando protección.
Con
el paso del tiempo se acordaban de la familia que habían dejado en México,
querían tener su esposa e hijos cerca, algunos se habían conseguido otra mujer
y otros hijos.
Sin
papeles oficiales de estancia se manejaban, nunca se habían acercado a la
oficina de migración, mucho menos al consulado mexicano.
El
susto se carga como llama hirviendo, pero había otra ilusión, anhelaban migrar
a sus hijos y en lugar de hacer la documentación migratoria reglamentaria que a los hijos les daría una estancia legal,
recurrían al mismo método de contratar un pollero que pasara a toda la familia.
La esposa e hijos llegaban a Estados Unidos, se acomodaban, comenzaron a
socializar, asistieron a una escuela y aprendieron inglés en buen nivel.
Terminaron high school y viene la universidad como un deseo de cambio social,
los padres que tenían el deseo de que siguieran estudiando decían: ¡vamos hacer
el esfuerzo!
En
el camino de toda la vida de estos jóvenes se sortearon las dificultades de la
migra y de no contar con papeles adecuados.
El
número de estos jóvenes universitarios creció hasta llegar a 800 mil y el
problema se hizo mediático ya que se vivía ilegalmente, sin documentos
arreglados y en la comunidad latina, en especial la mexicana, deseaba un
arreglo por ese esfuerzo de haber llegado a ese nivel de estudio.
Ellos
lo sabían, estaban ilegales pero se comportaban ya como ciudadanos americanos.
Se acercaron a arreglar su estatus y hubo acciones, se estableció una política
de inmigración en el período de Barack Obama llamada DACA (Deferred Action for
Childhood Arrivals), que permitió a algunos individuos que ingresaran al país
ilegalmente como menores de edad para recibir un período de dos años renovable
de la acción de deportación y que fueran elegibles para un permiso de trabajo.
Esta
acción recibió críticas en la campaña de Donald Trump y se planteó su
abrogación emplazando al espanto a todos los que tenían esa condición. Hubo
protestas y manifestaciones pero nada lograron.
Las
deportaciones comenzaron y este asunto
cobró importancia mediática, hubo llantos y acciones desesperadas.
Trump
ganó las elecciones, por lo que tenía que cumplir ese compromiso, entonces se
fue más estricto y directo. Desde que tomó posición los policías comenzaron a
cazar indocumentados.
Las
familias se desintegraban, las expulsión evidenció la gran fragilidad de éstos en su mayoría jóvenes.
Trump derogó esa ley creada por Barack Obama en junio de 2012. Esta ley estuvo
muy cuestionada y fue rechazada por algunos estados. La inconformidad apareció,
hubo más manifestaciones.
Derogada
la ley Obama, Trump ofrece una nueva ley que proteja a estos ciudadanos.
Los
caminos de la legalidad para tener residencia en Estados Unidos son muchos;
algo pasó con estos jóvenes que viviendo toda su vida ahí no hubieran buscado
el camino de la legalidad.
¿Tendremos
al final la ley Trump de migración que proteja a estos jóvenes?
¿Usted
qué opina, estimado lector?

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