Jul 14, 2017
¿Te caen bien los usureros?
Por
supuesto que ningún usurero es una buena persona. Son torvos, huidizos,
calculadores, mafiosos, arbitrarios, desesperantes, alevosos, atrabiliarios.
Quien
presta dinero con crédito pierde la dignidad, pues crea sistemas
que les permiten ingresos duraderos a costo de las personas necesitadas que llegan a solicitarles
dinero.
La
usura es por definición y según el diccionario Wordference: el obtener una
ganancia EXCESIVA por un préstamo. Una de las imágenes más recurrentes de la
Edad Media es la figura del usurero. Al final de esta época, la sociedad tiene
un impulso que la saca del letargo en que se encontraba y la vuelve una
sociedad activa, emprendedora y comercial; aquí aparece este hombre, el
usurero. Éste normalmente era un judío quien hacía préstamos con intereses
desorbitados que llevaban a la ruina al hombre que había pedido el préstamo.
"El
mercader de Venecia” es un ejemplo espléndido que tiene la literatura universal
(Shakespeare) para representar a esta sociedad. No crea usted que el
solicitante sólo era un necesitado hombre pobre, sino también se hacen
préstamos a los grandes señores feudales, quienes daban en garantía sus
tierras, en esa época un usurero fácilmente podía pedir intereses que iban del
33, 50 e incluso hasta el 66% de intereses
sin mostrar compasión alguna.
Hoy
en día el usurero se comporta igual de sanguinario, aunque los montos de pago
por intereses han variado del 2, 5, 10, y cuando uno se deja hasta el 14%.
Además uno tiene que llevar un bien que garantice ese préstamo. Así el
prestamista tiene dos garantías, las cuales hace valer arbitrariamente: el bien
en prenda y el pago como obligación.
La
Iglesia Católica condenaba la usura equiparándola con el robo, porque
consideraba injusto que alguien se enriqueciera con dinero que parecía salido
de la nada. Detrás de esta actividad estaba el demonio, quien hacía caer en
pecado a los necesitados. Pero más pecado cometía quien prestaba esas
cantidades. Cuando alguien iba a buscar a un usurero no era un encuentro
franco, se camuflaba, incluso estando en
las puertas de la casa del usurero; éste no abría la puerta de par en par, sino
sigiloso atendía escondiendo medio cuerpo detrás de puerta; muchos decían que
era para esconder la cola de diablo que los acusaba de malignos.
"El
dinero no puede hacer más dinero”, comentaba Aristóteles, pues esa actividad
tiene dolo, decía tajante el gran filósofo de la antigüedad.
El anatema más penado a nivel moral y espiritual
es la usura en todos los tiempos.
Otro
ejemplo lo observamos en la Divina Comedia,
la obra cumbre de Dante Alighieri, quien comenta:
"Estas
almas no están ni en el Infierno ni fuera de éste, pero residen en las orillas
del Aqueronte. Su castigo es.... (para) los blasfemadores están echados en la
arena, los usureros sentados y los sodomitas deambulan en grupos”.
En
México existen personas que se dedican a la usura, pero ésta no es una
actividad regulada, ni legal al cien por ciento; la mayoría de los acuerdos en
la usura están hechos en lo oscurito, bajo las condiciones de quien presta el
diento, por supuesto. Involucrarse con
usureros es la peor calamidad que a uno le pueda ocurrir; es meterse en un
submundo del abuso perenne.
La
injusticia social es un detonante de esta práctica, a mayor necesidad, mayor
ignorancia, mayor urgencia, mayor aceptación de condiciones arbitrarias; esta
arbitrariedad se solapa pues se desbordan las condiciones de regularidad con
que el Estado puede proteger.
¿Qué
hacer en caso de necesidad monetaria? El
prestamista no hace favores, no se tienta el corazón por más buena persona que
aparente. Él cuida sus intereses y el aumento de los mismos. Son lobos rapaces
llenos de soberbia.
¿Qué
opina de las casas de empeño, estimado lector? Aunque en teoría éstas son
instituciones que no tienen fines de lucro se preguntará ¿dónde está la
ganancia de ellas?
La
casa de empeño es considerada como una opción de préstamo rápido donde el
mecanismo es el siguiente:
Por
el interesado: Acudir a una sucursal. Presentar una identificación oficial (es
necesario ser mayor de edad). Mostrar el bien a empeñar y la casa realiza una
valuación del mismo para determinar el monto del préstamo. Firmar un contrato
Por
la casa de empeño: Informar al interesado las condiciones del préstamo, fechas,
formas de pago periódico y pago final, así como la tasa de interés que se establece. Aclarar
bajo qué condiciones puede recuperar su bien (en este caso es necesario
identificarse, pagar la cantidad prestada inicialmente, más los intereses y el
costo de almacenaje). Informar cómo se puede perder el bien definitivamente.
Firmar un contrato en donde queda
asentado por escrito todo lo anterior. Realizar una boleta de pago, que muchas
veces es una copia del mismo contrato. Entregar al interesado la cantidad de dinero en efectivo acordada.
Aunque
no se recomienda por supuesto esta condición de préstamo, una casa de empeño
tiene mejores condiciones que un
prestamista.
Y
ante esa situación sería ideal tener una mejor condición económica para planear
mejor nuestro gasto; ahorrar para tiempos difíciles es tener una buena
estrategia.
Pero
son tan apremiantes los gastos, que cómo ahorrar, ¿dígame usted estimado
lector?

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