lunes, 2 de octubre de 2017

Mar 15, 2017
¿Dónde quedó el cerebro de Albert Einstein?

¿A poco el cerebro y el cuerpo de Albert Einstein no fueron enterrados a la vez? No, claro que no. El cuerpo fue incinerado y el cerebro quedó en dos frascos de formol  para el estudio de sus peculiaridades.
Tras su fallecimiento el 18 de abril de 1955, el cuerpo de Einstein fue cremado… ¡pero no todo!, una hora y media después del deceso, el  patólogo estadounidense Thomas Harvey, entra a la morgue, hace la autopsia y extrae el cerebro, (sin autorización de la familia), lo lleva su casa y  durante tres meses, lo rebana meticulosamente en 170 finos pedazos. Inicialmente la intención de  obtener el órgano fue la de analizarlo y descubrir la clave de la genialidad, ¡algo debía tener de enigma este intelecto maravilloso!
Los años fueron pasando y el patólogo prometía revelar las claves que hacían genio a Einstein, pero nada sucedía. La ancianidad alcanzó a Harvey, en  esta senectud “el olvido se volvió ya no me acuerdo” sobre lo sucedido con el cerebro de Einstein.
Había un  mar de confusiones en aquel patólogo que prometió la “verdad científica”, sus métodos de análisis eran desordenados y por tanto inciertos esto terminó por lesionar la credibilidad. Pero curiosamente también renovó  la inquietud por la búsqueda del misterio cerebral.
Lo único que recordaba a esa avanzada edad, era que había repartido en muchos centros de patología especializada en el mundo fracciones del cerebro del genio científico del siglo XX  y que no había recibido aún las conclusiones solicitadas.
Este esparcimiento de reliquias cerebrales fundamenta un rito por su persona y  su teoría. Este acontecimiento  se convirtió en la consagración del misterio cerebral por excelencia.

En estos días, el cerebro de Einstein pasa la mayor parte de su tiempo alojado en frascos de formol en el Hospital de Princeton en Estados Unidos. Aún siguen los estudios por nuevas generaciones que buscan algo más en este  enigma.
Seguido comentaba, Albert Einstein: “El contraste entre la evaluación popular de mis poderes… y la realidad es simplemente grotesca.”
Ahora Einstein y Harvey deben reír a carcajadas comentando: “El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdadera”

Nota: En 2010, los herederos de Harvey transfieren todas sus propiedades que constituyen los restos del cerebro de Albert Einstein en el Museo Nacional de Salud de los Estados Unidos , incluyendo 14 fotografías de todo el cerebro (que se encuentra ahora en fragmentos) nunca antes reveladas al público.

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