Mar 15, 2017
¿Dónde quedó el cerebro de Albert
Einstein?
¿A
poco el cerebro y el cuerpo de Albert Einstein no fueron enterrados a la vez?
No, claro que no. El cuerpo fue incinerado y el cerebro quedó en dos frascos de
formol para el estudio de sus
peculiaridades.
Tras
su fallecimiento el 18 de abril de 1955, el cuerpo de Einstein fue cremado…
¡pero no todo!, una hora y media después del deceso, el patólogo estadounidense Thomas Harvey, entra
a la morgue, hace la autopsia y extrae el cerebro, (sin autorización de la
familia), lo lleva su casa y durante
tres meses, lo rebana meticulosamente en 170 finos pedazos. Inicialmente la
intención de obtener el órgano fue la de
analizarlo y descubrir la clave de la genialidad, ¡algo debía tener de enigma
este intelecto maravilloso!
Los
años fueron pasando y el patólogo prometía revelar las claves que hacían genio
a Einstein, pero nada sucedía. La ancianidad alcanzó a Harvey, en esta senectud “el olvido se volvió ya no me
acuerdo” sobre lo sucedido con el cerebro de Einstein.
Había
un mar de confusiones en aquel patólogo
que prometió la “verdad científica”, sus métodos de análisis eran desordenados
y por tanto inciertos esto terminó por lesionar la credibilidad. Pero curiosamente
también renovó la inquietud por la búsqueda
del misterio cerebral.
Lo
único que recordaba a esa avanzada edad, era que había repartido en muchos
centros de patología especializada en el mundo fracciones del cerebro del genio
científico del siglo XX y que no había
recibido aún las conclusiones solicitadas.
Este
esparcimiento de reliquias cerebrales fundamenta un rito por su persona y su teoría. Este acontecimiento se convirtió en la consagración del misterio
cerebral por excelencia.
En
estos días, el cerebro de Einstein pasa la mayor parte de su tiempo alojado en
frascos de formol en el Hospital de Princeton en Estados Unidos. Aún siguen los
estudios por nuevas generaciones que buscan algo más en este enigma.
Seguido
comentaba, Albert Einstein: “El contraste entre la evaluación popular de mis
poderes… y la realidad es simplemente grotesca.”
Ahora
Einstein y Harvey deben reír a carcajadas comentando: “El misterio es la cosa
más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia
verdadera”
Nota:
En 2010, los herederos de Harvey transfieren todas sus propiedades que
constituyen los restos del cerebro de Albert Einstein en el Museo Nacional de
Salud de los Estados Unidos , incluyendo 14 fotografías de todo el cerebro (que
se encuentra ahora en fragmentos) nunca antes reveladas al público.

No hay comentarios:
Publicar un comentario