Dic 21, 2016
¿Porqué cambia Saltillo?
Nuestra
ciudad se transforma los fines de
semana, la mejor muestra de ello, es la profusión de vehículos, en este
periodo.
Las
familias salen a proveerse de víveres a los distintos centros de abasto. Ellos
van con holgura en sus carros, todos de buena medianía, nada de lujos. El carro
es el patrimonio que rueda. Hay que cuidarlo, por ello, solo salen el fin de
semana.
Salen
de cocheras o de espacios donde se
resguardan con celo, cerca de los ojos custodios. Los límites de las aceras son
territorios fortificados, ni un
milímetro más deben ocupar de lo que corresponde, cualquier extralimitación
provoca pleito, o cuando menos miradas cargadas de enojo y molestia. ¡Ya te
dije que no te pases!
Así
el día comienza cuidando con aclaraciones el espacio pero más que ello el
vehículo que tiene su espacio separado.
¿Cómo
convive con su vecino?
No
importa solo debemos cooperar en el espacio que necesita el vehículo, para
estacionarse. Casi crimen es estacionarse en
la cochera del vecino. Haga el intento, vendrán andanadas de reclamos.
Decíamos
que el tráfico en las avenidas o calles se altera de tal manera que en
ocasiones torna difícil el tránsito. Salir o entrar a las avenidas hay hacer
con cuidado, se irrita el conductor, y toda la prole que con el viajan que al unísono mandan recordatorios a la
madre del pobre que espera o se adelanta.
La
familia va con apariencia seguridad
insospechada, se asoman niños por ventanas de adelante y atrás la prosperidad
arropa el interior del carro.
Ellos,
los del carro, camina con algún desperfecto, sin luces de
advertencia viran si decir ¡agua va! Todos están alerta, uf afortunadamente
nada sucedió sino el seguro del carro tiene que jugar un papel de amparo. Una
gran cantidad no tiene seguro que cuide los daños y terceros, es evidente que el del volante
juega con su seguridad y con la de los demás, entonces la prosperidad presenta
otra faceta, cuando ocurre un golpe, enojos, arreglos no muy claros, desafíos
de influencias e invocaciones a santos y vírgenes.
En
los centros de abasto el estacionamiento no alcanza a recibir todos estos
“muebles”, se estacionan donde se les da la gana, alguien de los que van en el
nutrido carro se queda e custodio, cualquier acercamiento es motivo de reto o de pronto se ponen en
actitud de alerta prepotente.
El
linaje que destila en el carro patrimonio de todos, viene sin duda de una
seguridad que tiene al tener un trabajo y sueldo seguro. ¡Pueden pagar eso y
más!
La
ciudad de Saltillo se descubre como una ciudad – hotel donde muchos solo vienen
a dormir para ello no necesitan el vehículo, hay trasporte de la empresa que
pasa de madrugada o de noche a recogerlos. Se van temprano o vuelven tarde,
cansados con la faena consumida por cuerpos que se desgastan y envejecen por
ese rutinario acontecer.
Lo
cierto es que en el ambiente los fines
de semana hay un coordinación, que más
parece coreografía ensayada, con los claxon y silbidos fifí, fifí, fifí…
Las familias viven los fines de semana, para
salir y lucir con orgullo el símbolo motorizado de un “status” duramente
ganado.

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