lunes, 2 de octubre de 2017

Dic 21, 2016
¿Porqué cambia Saltillo?

Nuestra ciudad  se transforma los fines de semana, la mejor muestra de ello, es la profusión de vehículos, en este periodo.
Las familias salen a proveerse de víveres a los distintos centros de abasto. Ellos van con holgura en sus carros, todos de buena medianía, nada de lujos. El carro es el patrimonio que rueda. Hay que cuidarlo, por ello, solo salen el fin de semana.
Salen de cocheras o de espacios donde  se resguardan con celo, cerca de los ojos custodios. Los límites de las aceras son territorios  fortificados, ni un milímetro más deben ocupar de lo que corresponde, cualquier extralimitación provoca pleito, o cuando menos miradas cargadas de enojo y molestia. ¡Ya te dije que no te pases!
Así el día comienza cuidando con aclaraciones el espacio pero más que ello el vehículo que tiene su espacio separado.

¿Cómo convive con su vecino?
No importa solo debemos cooperar en el espacio que necesita el vehículo, para estacionarse. Casi crimen es estacionarse en  la cochera del vecino. Haga el intento, vendrán andanadas de reclamos.
Decíamos que el tráfico en las avenidas o calles se altera de tal manera que en ocasiones torna difícil el tránsito. Salir o entrar a las avenidas hay hacer con cuidado, se irrita el conductor, y toda la prole que con el viajan  que al unísono mandan recordatorios a la madre del pobre que espera o se adelanta.
La familia va con apariencia  seguridad insospechada, se asoman niños por ventanas de adelante y atrás la prosperidad arropa el interior  del carro.
Ellos, los  del carro,  camina con algún desperfecto, sin luces de advertencia viran si decir ¡agua va! Todos están alerta, uf afortunadamente nada sucedió sino el seguro del carro tiene que jugar un papel de amparo. Una gran cantidad no tiene seguro que cuide los daños  y terceros, es evidente que el del volante juega con su seguridad y con la de los demás, entonces la prosperidad presenta otra faceta, cuando ocurre un golpe, enojos, arreglos no muy claros, desafíos de influencias e invocaciones a santos y vírgenes.
En los centros de abasto el estacionamiento no alcanza a recibir todos estos “muebles”, se estacionan donde se les da la gana, alguien de los que van en el nutrido carro se queda e custodio, cualquier acercamiento es  motivo de reto o de pronto se ponen en actitud de alerta prepotente.
El linaje que destila en el carro patrimonio de todos, viene sin duda de una seguridad que tiene al tener un trabajo y sueldo seguro. ¡Pueden pagar eso y más!
La ciudad de Saltillo se descubre como una ciudad – hotel donde muchos solo vienen a dormir para ello no necesitan el vehículo, hay trasporte de la empresa que pasa de madrugada o de noche a recogerlos. Se van temprano o vuelven tarde, cansados con la faena consumida por cuerpos que se desgastan y envejecen por ese rutinario acontecer.
Lo cierto es que en  el ambiente los fines de semana  hay un coordinación, que más parece coreografía ensayada, con los claxon y silbidos fifí, fifí, fifí…

Las  familias viven los fines de semana, para salir y lucir con orgullo el símbolo motorizado de un “status” duramente ganado.

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