lunes, 2 de octubre de 2017

Feb 22, 2017
Cruz Roja, 107 años de ayuda en nuestro país

“El mogotes” tenía el torno cerca de la entrada del taller, dentro de la fila de herramientas mecánicas de ese establecimiento era el que más accidentados tenía en su haber. Este era un torno chico que hacia partes de precisión y tenía unos engranes que desafiaban a cualquiera por estar expuestos; los engranajes siempre eran tocados, en su andar circulante, por los jóvenes del taller. Para ellos, era un desafío, una prueba que demostraba la pérdida del miedo y una valentía mínima de camaradas.
De pronto una mañana de paso tranquilo, un grito sofocado de golpe: “el torno le mochó el dedo al cocodrilo”; ¡córranle!  ¡Llévenlo a la Cruz Roja!, ¡apúrate! Corrieron a un taxi para trasladar al accidentado, y aún escuchaban los gritos de “!levántale la mano!, ¡amárrale la muñeca para que le pare la sangre!”, eran las  recomendaciones que oíamos.
En ese tiempo la Cruz Roja era la única institución permanente que ofrecía auxilio a los que tenían alguna circunstancia de dificultad o pasaban por un trance o accidente.
El 27 y 28 de agosto de 1909, en la ciudad de Monterrey, cayó una tromba que generó una serie de lluvias que la inundaron. El 50 % de la población fue afectada, los desastres fueron muchos, lo que causó gran malestar entre la población neolonesa.
Este acontecimiento motivó que en la ciudad de México se organiza una brigada de apoyo. Al frente de esta comisión estuvo el doctor Fernando López y su esposa Luz González Cosío, acompañados por un grupo de voluntarios filántropos que se  acercaron a la población averiada, con víveres y ayuda humanitaria.  Esta misión se reconoce como la primera brigada de la Cruz Roja mexicana.
La labor intensa y visionaria  de este momento de la señora Luz Eréndira González Cosío por lograr que la Cruz Roja tuviera un estatus importante, influye en la decisión del General Porfirio Díaz,  para que emita  el 21 de febrero de 1910 la formación oficial de la Cruz  Roja Mexicana. Por todos los esfuerzos en el origen mismo de mujer filántropa es considerada la fundadora de esta noble institución.
Hoy la Cruz Roja es un organismo que tiene logros de distinto nivel y ámbito.  Sin duda el más importante y trascendente es haber generado una cultura de apoyo entre los mismos ciudadanos. Es decir, la población apoya a una institución que es gratuita para los que sufren o tienen un accidente. “Ayuda a ayudar” fue el lema de una de las muchas campañas que penetraron como gota en la piedra.
Cada vez más se percibió  la necesidad de profesionalizar este servicio, de hacerlo técnicamente más eficiente en todas sus facetas: en el ámbito médico, administrativo,  mercadotécnico y   de relaciones públicas.
La institución se ha fortalecido, pero ello no quiere decir que ya no necesita el apoyo nuestro. ¡No, que va! cada día se requieren en todo el país más y mejores recursos “para ofrecer atención eficiente a la población en casos de emergencia y en situaciones de desastre, e impulsar acciones tendientes a incrementar la capacidad de las personas y las comunidades con el impulso de la acción voluntaria”.

Pronto vendrá la solicitud de apoyo para la Cruz Roja, seamos generosos con ella: “nadie es tan rico que no la necesite ni tan pobre que no pueda ayudar”.

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