Feb 22, 2017
Cruz Roja, 107 años de ayuda en
nuestro país
“El
mogotes” tenía el torno cerca de la entrada del taller, dentro de la fila de
herramientas mecánicas de ese establecimiento era el que más accidentados tenía
en su haber. Este era un torno chico que hacia partes de precisión y tenía unos
engranes que desafiaban a cualquiera por estar expuestos; los engranajes
siempre eran tocados, en su andar circulante, por los jóvenes del taller. Para
ellos, era un desafío, una prueba que demostraba la pérdida del miedo y una
valentía mínima de camaradas.
De
pronto una mañana de paso tranquilo, un grito sofocado de golpe: “el torno le
mochó el dedo al cocodrilo”; ¡córranle!
¡Llévenlo a la Cruz Roja!, ¡apúrate! Corrieron a un taxi para trasladar
al accidentado, y aún escuchaban los gritos de “!levántale la mano!, ¡amárrale
la muñeca para que le pare la sangre!”, eran las recomendaciones que oíamos.
En
ese tiempo la Cruz Roja era la única institución permanente que ofrecía auxilio
a los que tenían alguna circunstancia de dificultad o pasaban por un trance o
accidente.
El
27 y 28 de agosto de 1909, en la ciudad de Monterrey, cayó una tromba que
generó una serie de lluvias que la inundaron. El 50 % de la población fue
afectada, los desastres fueron muchos, lo que causó gran malestar entre la
población neolonesa.
Este
acontecimiento motivó que en la ciudad de México se organiza una brigada de
apoyo. Al frente de esta comisión estuvo el doctor Fernando López y su esposa
Luz González Cosío, acompañados por un grupo de voluntarios filántropos que se acercaron a la población averiada, con
víveres y ayuda humanitaria. Esta misión
se reconoce como la primera brigada de la Cruz Roja mexicana.
La
labor intensa y visionaria de este
momento de la señora Luz Eréndira González Cosío por lograr que la Cruz Roja
tuviera un estatus importante, influye en la decisión del General Porfirio
Díaz, para que emita el 21 de febrero de 1910 la formación oficial
de la Cruz Roja Mexicana. Por todos los
esfuerzos en el origen mismo de mujer filántropa es considerada la fundadora de
esta noble institución.
Hoy
la Cruz Roja es un organismo que tiene logros de distinto nivel y ámbito. Sin duda el más importante y trascendente es
haber generado una cultura de apoyo entre los mismos ciudadanos. Es decir, la
población apoya a una institución que es gratuita para los que sufren o tienen
un accidente. “Ayuda a ayudar” fue el lema de una de las muchas campañas que
penetraron como gota en la piedra.
Cada
vez más se percibió la necesidad de
profesionalizar este servicio, de hacerlo técnicamente más eficiente en todas
sus facetas: en el ámbito médico, administrativo, mercadotécnico y de relaciones públicas.
La
institución se ha fortalecido, pero ello no quiere decir que ya no necesita el
apoyo nuestro. ¡No, que va! cada día se requieren en todo el país más y mejores
recursos “para ofrecer atención eficiente a la población en casos de emergencia
y en situaciones de desastre, e impulsar acciones tendientes a incrementar la
capacidad de las personas y las comunidades con el impulso de la acción
voluntaria”.
Pronto
vendrá la solicitud de apoyo para la Cruz Roja, seamos generosos con ella:
“nadie es tan rico que no la necesite ni tan pobre que no pueda ayudar”.

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