
May 25, 2018
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coronas, buen campeonato del Santos Laguna
Hacer
una cancha de futbol a la salida de la escuela era fácil, ya que las porterías
eran una piedra, un suéter o la camisa. Se decían los límites de salida del
balón, se repartían los jugadores y entonces comenzaba el embeleso de fantasía
a dar visitas a un campo de juego que ni los propios dioses, héroes o mortales
tenían. Jugar un partido de futbol en las canchas que uno mismo hacía en las
inmediaciones de la escuela era un franca provocación a muchos disgustos de
vecinos, transeúntes y maestros.
Quien
era dueño del balón era el único que tenía un lugar asegurado en la cancha por
más malo que fuera; si era excluido se tenía el riesgo de perder la diversión
del juego.
Aunque
había partidos en donde la fogosidad rebasaba los límites de toda cordura. Esos
juegos se sentían, uno los exudaba como un manantial de verdadera fe.
Creíamos
en las reglas del futbol, en estos juegos no había árbitro que sancionara, pero
todos estábamos atentos a cualquier infracción y la hacíamos valer como
cualquier combatiente hacía valer su vida.
Nos
se requería más que del entusiasmo y eso nos sobraba. Nuestros héroes eran los
jugadores que en esos momentos estaban en la palestra de los equipos de Primera
División nacional: Chava Reyes, el Jamicon Villegas, Héctor Hernández, Lobo
solitario, Zague, Nico, Amaury Epaminondas, Del Águila, Jaime Belmontes, Carlos
Milok, Javier Fragoso, Enrique Borja, los cuates Calderón, El Chino Estrada, Di
Florio, Arturo Raso, LaPpájara Fuentes, Ataulfo Sánchez; algunos otros de nivel internacional como
Pelé, Garrincha, Didi, Di Stefno, Djalma Santos, La ArañaNnegra, Paco Gento.
Mi
padre, que era el cronista de futbol local en el pueblo, recordaba a jugadores más viejos,
algunos todavía sobrevivientes del equipo León, como Antonio Carbajal, El Mulo
Gutiérrez, Varela, Luis Luna. Mi padre
decía que Luis Luna era fino e inteligente, jugaba el medio campo como si
trajera algodones en los zapatos, golpeaba con un encanto especial un balón
bastante pesado que sin embargo tomaba chanfle y en los propios entrenamientos
le tiraba a Carbajal, quien no usaba guantes, sino que se ponía unas telas
adhesivas en los dedos y en las muñecas; en cada disparo de Luis Carbajal le
gritaba ¡ya compadre no la jodas! A Carbajal,
el famoso cinco copas, en su último partido en Inglaterra con Uruguay alguien
le prestó unos guantes y él se sintió inseguro utilizándolos, así que se los
quitó casi arrebatándolos de su manos. Él ya había hecho historia para ese
tiempo.
El
Club León fue el de mis amores de niño, pero mi madre le iba al Guadalajara. En
esos momentos de niñez recuerdo al campeonísimo Guadalajara que en esos años
forjó la tradición chiva como quien va al herradero a tomar signos.
El
equipo León se especializó casi siempre por traer jugadores argentinos, algunos
brasileños, muchos menos uruguayos, peruanos y hasta un costarricenses (Bossa)
En
ese entonces seguíamos la tabla de posiciones como quien lee el Evangelio cada
lunes (las famosas siglas: jj,jg,jp.je, gf, gc
y, el campeón goleador daba nombres a muchos amigos. Yo soy Pelé,
entonces quien decía eso había ganado una primacía tan respetable que poseía un
don lleno de gracia. Cada nombre sólo permanecía lo que duraba el juego del
momento, nadie lo consideraba un don de por vida. ¡Ni pensarlo!
Siempre
el futbol tiene algo de irracional que lo vuelve imperfecto, aunque ahora lo
han vuelto más técnico y de mayor competencia ¡uf! ¿cómo corren?, ¿cuánto
corren? Dicen que El Gallito Vázquez
corre un maratón completo en cada partido. Actualmente los jugadores de
futbol son atléticos, fortalecidos y deben cumplir con funciones como los
operarios de una fábrica.
Ese
futbol tan mecánico y frío se desplaza vertiginosamente, yo prefería como todo
ciudadano de su época al futbol cadencioso, lleno de orfebrería, donde una
jugada era un poema y se tenía que
inspirar de nueva cuenta el poeta de la cancha.
El
gusto que SANTOS DE LA LAGUNA ha dado es una gran satisfacción a la afición
guerrera, al triunfar ganando un sexto campeonato de liga en esta modalidad de
torneos cortos.
Ahora
en la cúspide del triunfo se debe recordar a don Juan Abusaid Ríos (QEPD) ,
quien se propuso que el Torreón ascendiera a Primera División enseguida del
Laguna, por ello armó un buen equipo junto con el técnico Grimaldi González y
el gerente Federico Sagiante, quien contrató a los mejores refuerzos, entre
ellos al medio volante Manuel Vilchis, a Raúl Ramos y a Jesús Puente. Algunos
jugadores llegados al equipo León terminaron sus días como futbolistas en
equipos de Torreón: como Barbosa, por ejemplo y ahora El Gallo Vázquez.
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