viernes, 8 de junio de 2018




May 25, 2018

6 coronas, buen campeonato del Santos Laguna

Hacer una cancha de futbol a la salida de la escuela era fácil, ya que las porterías eran una piedra, un suéter o la camisa. Se decían los límites de salida del balón, se repartían los jugadores y entonces comenzaba el embeleso de fantasía a dar visitas a un campo de juego que ni los propios dioses, héroes o mortales tenían. Jugar un partido de futbol en las canchas que uno mismo hacía en las inmediaciones de la escuela era un franca provocación a muchos disgustos de vecinos, transeúntes y maestros.
Quien era dueño del balón era el único que tenía un lugar asegurado en la cancha por más malo que fuera; si era excluido se tenía el riesgo de perder la diversión del juego.
Aunque había partidos en donde la fogosidad rebasaba los límites de toda cordura. Esos juegos se sentían, uno los exudaba como un manantial de verdadera fe.
Creíamos en las reglas del futbol, en estos juegos no había árbitro que sancionara, pero todos estábamos atentos a cualquier infracción y la hacíamos valer como cualquier combatiente hacía valer su vida.
Nos se requería más que del entusiasmo y eso nos sobraba. Nuestros héroes eran los jugadores que en esos momentos estaban en la palestra de los equipos de Primera División nacional: Chava Reyes, el Jamicon Villegas, Héctor Hernández, Lobo solitario, Zague, Nico, Amaury Epaminondas, Del Águila, Jaime Belmontes, Carlos Milok, Javier Fragoso, Enrique Borja, los cuates Calderón, El Chino Estrada, Di Florio, Arturo Raso, LaPpájara Fuentes, Ataulfo Sánchez;  algunos otros de nivel internacional como Pelé, Garrincha, Didi, Di Stefno, Djalma Santos, La ArañaNnegra, Paco Gento.

Mi padre, que era el cronista de futbol local en el  pueblo, recordaba a jugadores más viejos, algunos todavía sobrevivientes del equipo León, como Antonio Carbajal, El Mulo Gutiérrez, Varela, Luis Luna.  Mi padre decía que Luis Luna era fino e inteligente, jugaba el medio campo como si trajera algodones en los zapatos, golpeaba con un encanto especial un balón bastante pesado que sin embargo tomaba chanfle y en los propios entrenamientos le tiraba a Carbajal, quien no usaba guantes, sino que se ponía unas telas adhesivas en los dedos y en las muñecas; en cada disparo de Luis Carbajal le gritaba ¡ya compadre no la jodas!  A Carbajal, el famoso cinco copas, en su último partido en Inglaterra con Uruguay alguien le prestó unos guantes y él se sintió inseguro utilizándolos, así que se los quitó casi arrebatándolos de su manos. Él ya había hecho historia para ese tiempo.
El Club León fue el de mis amores de niño, pero mi madre le iba al Guadalajara. En esos momentos de niñez recuerdo al campeonísimo Guadalajara que en esos años forjó la tradición chiva como quien va al herradero a tomar signos.
El equipo León se especializó casi siempre por traer jugadores argentinos, algunos brasileños, muchos menos uruguayos, peruanos y hasta un costarricenses (Bossa)
En ese entonces seguíamos la tabla de posiciones como quien lee el Evangelio cada lunes (las famosas siglas: jj,jg,jp.je, gf, gc  y, el campeón goleador daba nombres a muchos amigos. Yo soy Pelé, entonces quien decía eso había ganado una primacía tan respetable que poseía un don lleno de gracia. Cada nombre sólo permanecía lo que duraba el juego del momento, nadie lo consideraba un don de por vida. ¡Ni pensarlo!
Siempre el futbol tiene algo de irracional que lo vuelve imperfecto, aunque ahora lo han vuelto más técnico y de mayor competencia ¡uf! ¿cómo corren?, ¿cuánto corren? Dicen que El Gallito Vázquez   corre un maratón completo en cada partido. Actualmente los jugadores de futbol son atléticos, fortalecidos y deben cumplir con funciones como los operarios  de una fábrica.
Ese futbol tan mecánico y frío se desplaza vertiginosamente, yo prefería como todo ciudadano de su época al futbol cadencioso, lleno de orfebrería, donde una jugada era un poema y se tenía que  inspirar de nueva cuenta el poeta de la cancha.
El gusto que SANTOS DE LA LAGUNA ha dado es una gran satisfacción a la afición guerrera, al triunfar ganando un sexto campeonato de liga en esta modalidad de torneos cortos.
Ahora en la cúspide del triunfo se debe recordar a don Juan Abusaid Ríos (QEPD) , quien se propuso que el Torreón ascendiera a Primera División enseguida del Laguna, por ello armó un buen equipo junto con el técnico Grimaldi González y el gerente Federico Sagiante, quien contrató a los mejores refuerzos, entre ellos al medio volante Manuel Vilchis, a Raúl Ramos y a Jesús Puente. Algunos jugadores llegados al equipo León terminaron sus días como futbolistas en equipos de Torreón: como Barbosa, por ejemplo y ahora El Gallo Vázquez.


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