
Jun 06, 2018
El panorama es desalentador: en el
2050 habrá más plástico que peces en los océanos, así lo ha dado a conocer la
Organización de las Naciones Unidas a propósito del Día Mundial del Medio
Ambiente, en donde evidentemente no tenemos nada que celebrar.
Y es que, para todo una bolsa: esa
cosa tan lábil que se desgarra incluso antes de cumplir su cometido, eso que
desechamos a los 15 minutos de haberlo usado, eso que tiramos a la basura y nos
olvidamos, es lo que está matando a miles de especies marinas peligrosamente
rápido.
“Muere ballena tras tragar 80 bolsas
de plástico”, leí en las noticias, y la
imagen de aquel imponente animal que llevaba cinco días convulsionándose en una
playa de Tailandia, entre vómitos y espasmos tratando de expulsar lo que pensó
era comida, me impactó en demasía.
¿Qué mundo le estamos dejando a las
futuras generaciones? Altos niveles de contaminación que provocan enfermedades
pulmonares, bosques deforestados por la tala ilegal y por incendios que se
pudieron evitar, islas de basura flotando en los océanos, todo esto me hace
preguntarme: ¿conocerán mis nietos a las jirafas, las que ahora ya se suman a
la interminable lista de especies en peligro de extinción?, ¿escucharán los
niños del mañana el canto de los pájaros de cada estación?, ¿serán los osos
polares un mito en el futuro?
Como le decía al principio, desde
aquí el panorama luce alarmante. Sin embargo, hay buenas noticias: todavía
tenemos la esperanza de cambiar el rumbo de nuestro contaminado mundo, y la
forma de hacerlo es a través de iniciativas como las que se firmaron en el
evento del Día Mundial del Medio Ambiente en las instalaciones de la
Universidad Autónoma de Coahuila, cuyo tema central fue “Sin contaminación por
plástico. Rechaza lo que no puedas reusar”.
Ahí, Antonio Molpeceres, Coordinador
Residente de la ONU, le pidió directamente a nuestro alcalde Manolo Jiménez que
se comprometiera a eliminar el uso de las bolsas de plástico en nuestra ciudad.
¿Se imagina, querido lector, lo beneficioso que sería eso para nuestro planeta?
Porque ha de saber usted que cada minuto que pasa se tira a la basura UN MILLÓN
de botellas de plástico. Cada minuto de cada hora de cada día que pasa.
Por eso le pido, con la triste
imagen de esa ballena tratando de expulsar lo que pensó que era alimento, que reflexione
cada vez que le lo ofrezcan una bolsa en el súper mercado, ¿es realmente
indispensable o podemos llevar las cosas en las manos? Como cuando éramos
pequeños y nos mandaban por los refrescos, íbamos cargando los envases de
vidrio en una canastilla y no significaba mayor problema –salvo cuando una
botella se rompía, lo de menos era cortarnos, ¡lo preocupante era tener que
pagar otro envase!
Volvamos a lo básico, aunque en un
principio pueda resultar más trabajoso, sin duda nos traerá grandes beneficios
a nosotros y a nuestros hijos y nietos: llevemos bolsas de manta al mandado,
rellenemos las botellas de agua, evitemos los desechables, digamos que “no” a
los popotes, pensemos que cada cosa que desechamos, tarde o temprano, llegará
al mar.
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