
May 04, 2018
El horario de todos
Inexorablemente,
las horas, los días, los años cumplen un círculo de largo alcance. 100 años que
dan vuelta a la rueda como un punto donde nacen nuevas esperanzas, para que
ocurran nuevas de tamaños mejores si es posible.
En la
región de Jalisco y Nayarit, antes solamente Jalisco; cuando Nayarit era sólo
uno con ese estado. En ese punto del territorio mexicano conocido como el
Altiplano mexicano. Ahí donde se curte la soga, se hierran los animales
semovientes, se toma el tequila a cuello de botella o en un caballito, donde
los hombres son hombres porque son charros, se huele a incienso y se desgrana
el rosario como quien deja migajas esparcidas para encontrar el camino al
cielo, nacen los escritores Juan José
Arreola, Alí Chumacero. Y en la Ciudad de México Pita Amor. Estos escritores
dan con sus creaciones una fuerza nueva a los relatos, sus preocupaciones y
afanes con los que transitaron en la vida tienen algo de milagrería.
Ese es el
caso de Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein (Pita Amor). Tía de la escritora
Elena Poniatowska, fue actriz y modelo de fotógrafos y pintores como Diego
Rivera, Juan Soriano y Raúl Anguiano. Nació en la Ciudad de México el 30 de
mayo de 1918 y murió el 8 de mayo del 2000. Se destacó sobre todo como poeta y
escritora. Gran mística, en sus textos se ve una clara influencia de Sor Juana
Inés de la Cruz, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora.
Los
personajes que vienen del Altiplano también emergen de grupos familiares con
limitaciones. O bien de familias numerosas en donde los diez o 14 hermanos se
convulsionan tomando temperatura alta y un pulso acelerado, en la mayoría de
los casos formados en las riberas del autodidactismo, gozan de su formación
porque sienten placer de encontrar la luz de las letras.
Alí
Chumacero Lora se describía a sí mismo como un obrero de las letras, pero por
sus amigos y conocidos lo describían como un "eminente poeta, eminente
editor, sabio; un poeta de los más importantes”.
Vio la luz
por primera vez en Acaponeta, Nayarit, un 9 de julio de 1918 y dejó de existir
en la Ciudad de México el 22 de octubre de 2010. Entre sus obras más conocidas
figuran: Páramo de sueños, Imágenes desterradas y Palabras en reposo. De su
trabajo editorial, se distingue la edición y revisión de Pedro Páramo, de Juan
Rulfo. En vida, el nayarita fue reconocido por sus largos años de arduo trabajo
en el Fondo de Cultura Económica, y por relacionarse con diversas
personalidades del círculo cultural de México del siglo XX.
Alí
Chumacero atrajo a sus recomendaciones a muchos jóvenes escritores, en especial
a poetas que se le acercaban a pedir su consejo, como el caso en Coahuila de
Federico Leonardo González Nañes, quien en sus textos se notan los trazos de
Chumacero.
Juan José
Arreola Zúñiga es un personaje que con su magia verbal rompe lo cotidiano y lo
circunstancial. Con su capa ceremonial, o sus abombados pantalones que lo hacen
verse ridículo al transitar por empedrados con bicicletas estrafalarias en su
Zapotlán el Grande, dicen los que saben que tiene las características de un caballero
medieval que lanza bendiciones o anatemas con el dramatismo y la voz engolada
que disparan ocurrencias tras ocurrencias, que disparadas pegan el blanco de
forma certera y cuando falla dramatiza.
Él es sabio
para escribir poco para decir mucho, pero sobre todo hace cómplice al lector en
su creación. Por ello sus creaciones son redondas, vea usted estimado lector El
guardagujas, Apuntes de un rencoroso, La migala.
El escritor
ocurrente, pedagogo por necesidad Juan José Arreola reinventa la forma de leer,
lo sugiere y hace en voz alta, él disfrutaba haciéndolo y ve cómo lo disfrutan
quienes lo hacen.
Estimado
lector, celebremos estos autores con eso que crearon su obra, que sin duda
disfrutará a ojos llenos.
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