miércoles, 31 de enero de 2018



Ene 12, 2018

Cuando usted lea esto, estimado lector, quedarán 168 días para que se efectúen las elecciones para presidente de la República en México.
Para ello se habrán desarrollado unas intensas campañas políticas para hacer proselitismo a favor de cada uno de sus candidatos, tanto de los partidos, las coaliciones, y de las candidaturas independientes.
¿Se imagina usted cuánto trabajo es eso? Muchas intimidades se habrán descubierto en cada una de la personas contendientes, además de las operaciones de los partidos en determinadas esferas de la gestión ciudadana. Habrán sido repetidos, hasta la sordera de los escuchas, millones de spots que dejarán a una sociedad aturdida y al final desorientada, porque no sabrás qué camino transitar en la decisión de su voto.
Los inicios de enero de este año aún son tiempos lejanos para esta decisión de elección. Las denuncias que ahora se avientan los unos y los otros han roto las arcas de dinero, mismas que tienen un vaivén de arrebato. Este furor en las denuncias quiere de por sí ser la flamígera acción de limpieza y honestidad. Estos arrebatos buscan manifestar la verdad, su verdad por supuesto, para deslumbrar y tener hechos en ese relámpago de acciones.
Lo que yo percibo en este juego de la política y las elecciones es que la ideología se ha confundido, ya que los que pertenecen a la derecha se sienten de izquierda; los de izquierda ahora son mesurados y confortados en la medianidad de las acciones, los de izquierda tienen celo por encontrarse en una izquierda más y más pura, entre ellos nadie encuentra confianza ni para ir al baño. Y para ejemplificar cito:
"El candidato de PRI se cree independiente, los ex presidentes del PAN apoyan al del PRI, los del PRD apoyan al del PAN y los ex candidatos del PRD ya no están. #Elecciones2018. La política mexicana es una bestia similar a la Hidra de Lerna”.
Podríamos encontrar, si nos propusiéramos, parecidos y más parecidos en estas actitudes de los partidos y de los candidatos, pero lo importante no es eso, sino observar un México que está desgarrado por problemas de: inseguridad, pobreza, mala distribución de la riqueza, violencia intrafamiliar, problemas derivados del ejercicio de la política, miedo en la calle, corrupción, narcotráfico, falta de empleo, empleos mal remunerados, educación deficiente y de mala calidad, contaminación, marginación, migración, leyes caducas, sistemas de justicia con parcialidad notoria, falta de justicia adecuada, maltrato de autoridades, ciudadanos que perciben inequidad en todas sus formas. ¿Cómo vemos entonces las elecciones políticas en México? ¿ Vemos algo distinto en ellas?
Un elemento nuevo en esta contienda, sin duda alguna, es la coalición; agrupación en donde los convenios de fuerza políticas han reunido grupos antagónicos. Impensable hace algunos años.
Ahora el PRD (izquierda), PAN (derecha) y Movimiento Ciudadano (sin existencia), se intitulan Al frente Por México del PAN-PRD-MC. Esta coalición está integrada por un grupo de estrategas y políticos que han tenido incursiones con líderes más o menos jóvenes con ambiciones e intereses prácticos pero sin suficiente trayectoria que los haya templado en el quehacer político. En resumen, su discurso es más o menos: "quítate tú para ponerme yo”.
La Alianza PRI-PVEM-PANAL podemos considerarla como la tradición en las elecciones. Ellos guardan un poco de la memoria histórica, tanto que el candidato José Antonio Meade fue entronizado a las viejas costumbres del PRI. El Verde Ecologista es un partido que ha sido compañero de fórmula del PRI en varias ocasiones y el Panal vuelve al redil después de efluvios romances de autonomía.
Un tercer grupo denominado Juntos Haremos Historia, de MORENA-PT-PES, realiza una lucha tenaz y prolongada con 18 años de persistencia y a través de un discurso político novedoso pero con bastantes enemigos.
Son chiquitos emanados de corrientes de izquierda. Este grupo se ha comportado siguiendo una corriente con un líder fuerte y se habla poco de las personas que lo rodean y dirigen. Hasta ahora sólo se han dado nombramientos honoríficos y un poco extraños de un gabinete ficticio. ¿No sería mejor tener el conejo y luego hacer el caldo? Porque aquí parece que pusieron a calentar agua sin tener una idea segura de lo que se quiere.
Por otra parte, me da la impresión que estamos olvidando a los candidatos independientes, que son parte de esta parafernalia de las elecciones. Ellos sin duda aparecerán en las boletas, siguiendo el viejo principio de divide y vencerás. Entonces conviene, en la próxima elección, tener una boleta amplia de opciones para repartir el voto.
A nivel internacional, esta boleta tendrá mejores calificaciones en los estándares de la democracia y a los ojos de los organismos internacionales que otorgan, por ello, préstamos jugosos para el desarrollo económico, la conservación de los derechos humanos y para las calamidades de la pobreza. Esta boleta nos permite negociar esos préstamos  con mayor facilidad.
Aunque apenas comenzamos esta etapa del proceso electoral, no me gustaría que éste se alterara por algún suceso funesto (remember, 1994). Confiemos en que esto no es la vida y que sea entendida esta actividad política como tal, apostemos los mejores esfuerzos para que se dé la contienda con la mejor de las claridades, transparente a los ojos de los propios ciudadanos y del mundo. Lo importante es México y su futuro.
¿ Usted qué opina, estimado lector?

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