miércoles, 10 de enero de 2018


Dic 13, 2017

El mundo actual es difícil de entender sin un análisis del fenómeno de la migración. Este fenómeno representa el desplazamiento en términos actuales de 240 millones de migrantes, sin duda esa cifra representa una expresión valiente de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor.

Duele en muchas ocasiones ver escenas en donde los migrantes hacen la travesía en condiciones de riesgo humano (los balseros: cubanos, africanos, centroamericanos, mexicanos entre otros).

Los migrantes atraviesan territorios ignotos en donde encuentran, la mayoría de las veces, muchas personas perversas que hacen de su vida un nuevo martirio. También se enfrentan a obstáculos de todo tipo como muros, rejas, alambrados y vigilantes sádicos que obtienen placer al realizar esa actividad de cazar migrantes.

Los que logran salvar el obstáculo y llegan a la tierra nueva, se les presentarán nuevos obstáculos; dicen ahora, retos que sortear: el idioma, la documentación, la persecución por la autoridad cuando son ilegales, la propia comida, los referentes éticos, estéticos y celebraciones, en fin la lista es interminable.

Esta angustia,   la angustia existencial constante, nos vuelve ansiosos. Nadie de los migrantes ilegales sobre todo, está libre de la angustia de ser detenido. Los que no requerimos documentación siempre estamos en peligro de exclusión cuando los del terruño se sienten poseedores del territorio. Para muchas personas la migración tuvo el rostro de la muerte.

En el millón dólar, un teatro de los Ángeles, California; (ya desaparecido) hacían la broma de gritar en fuerte español y a mitad de la función: ¡La migra! Con esto deseaban que la zozobra se apoderara de los paisanos, los arrinconaba en los baños o de plano en las salidas del teatro; los aludidos sentían el pánico y maldecían; en ocasiones, la sala se quedaba casi sola.

“Somos hijos e hijas de migrantes o desplazados, nacidos en tierras extrañas, crecimos en distintos lugares, pero somos todos habitantes de la Casa Común. Somos errantes peregrinos que vamos caminando para hacer de las fronteras un espacio común y no una barrera o un lugar de exclusión. ” P. Henry Ramírez

Quien entiende este mensaje tiene tolerancia, una capacidad a veces destilada con cuenta gotas. Muy pocas veces el prójimo tienes una mesurada aceptación por los migrantes. Se vuelven a nuestros ojos: sucios, léperos, indigentes, mal educados, temerarios, hasta provocadores de caos.

Ellos, los migrantes, son vulnerables, están expuestos solo a la protección raquítica de su persona, sobreviven de milagro y el repudio hacia ellos es generalizado.

Actualmente la migración atrae cada vez más atención. Mezclados con factores de incertidumbre, urgencia y complejidad, los retos y dificultades de la migración internacional requieren una cooperación fortalecida y una acción colectiva.

La migración dejó de ser un problema, para convertirse en un fenómeno. Bueno la verdad es que ninguna de las dos cosas ha dejado de ser, lo que si no se ha logrado es convertirla en una política pública que tiene incipientes periodos de organización estructurada.

Algún día me dio gusto y me sigue dando saber que un compa de mi pueblo tenga una cafetería y venda tortas estilo Silao, en Alaska. Además de lo anecdótico, el hecho muestra la necesidad de trabajar en condiciones difíciles por tener un bienestar más holgado.

Los migrantes en el siglo XV se aventuraron a encontrar las Indias por una nueva ruta; recordemos que Fernando de Magallanes resolvió hacer el viaje pues tenía la convicción de que debía existir un paso al sur de la costa sudamericana para llegar a la India por occidente. La posibilidad de encontrar una ruta alternativa para llegar a Oriente a través del océano Atlántico era de vital interés para la monarquía española, ya que la costa africana estaba bajo el control de su principal rival en el comercio de especias, Portugal.

En América, para los tlaxcaltecas de fines del siglo XV la migración a tierras del norte de México fue todo un acontecimiento de fundación.

En muchos pueblos la historia de la migración es antes de la fundación. Su historia de migrantes es más rica y de eventos gloriosos. Como el pueblo azteca en ese peregrinar de 400 pueblos desde Aztlán hasta el valle de México.

En Medio Oriente la historia del pueblo judío es de migración en migración, o la del retorno de ella como cuando salieron de Egipto para dar sentido a la Pascua, ese paso de la esclavitud a la libertad.

La Organización de las Naciones Unidas   ha significado este día del migrante internacional conmemorándolo el 18 de cada diciembre. No está mal que hagamos un análisis y una reflexión para este fenómeno que sigue agobiando y lacerando tanto y tan hondo, recordemos que millones de migrantes hacen a la economía de los países o ciudades donde se alojan un bien pocas veces reconocido.

Aquí entre nos, los que vivimos alejados del lugar natal, tenemos la maldición del que se queda entre uno y otro sitio, ya que regresar al lugar  de donde salimos es difícil. Eso puede ser una experiencia difícil pero sobre todo frustrante, pues los lugares que uno recuerda ya no existen o se han transformado o bien desaparecido; las calles se notan más chicas a las que uno recorría en esos años mágicos. Perdemos el dominio y los que ahora viven ahí nos ven sospechosamente o con recelo a pesar de que hablamos con corrección, ya que hay un acento propio del lugar que es más cantado o más veloz o más lento. Nos ven como extranjeros y nos escuchan igual. Somos chistosos, nos dicen.

Estemos atentos a este 18 de diciembre y conmemoremos el día del emigrante con fuerza y tradición.

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