Dic
13, 2017
El
mundo actual es difícil de entender sin un análisis del fenómeno de la
migración. Este fenómeno representa el desplazamiento en términos actuales de
240 millones de migrantes, sin duda esa cifra representa una expresión valiente
de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida
mejor.
Duele
en muchas ocasiones ver escenas en donde los migrantes hacen la travesía en
condiciones de riesgo humano (los balseros: cubanos, africanos,
centroamericanos, mexicanos entre otros).
Los
migrantes atraviesan territorios ignotos en donde encuentran, la mayoría de las
veces, muchas personas perversas que hacen de su vida un nuevo martirio.
También se enfrentan a obstáculos de todo tipo como muros, rejas, alambrados y
vigilantes sádicos que obtienen placer al realizar esa actividad de cazar
migrantes.
Los
que logran salvar el obstáculo y llegan a la tierra nueva, se les presentarán
nuevos obstáculos; dicen ahora, retos que sortear: el idioma, la documentación,
la persecución por la autoridad cuando son ilegales, la propia comida, los
referentes éticos, estéticos y celebraciones, en fin la lista es interminable.
Esta
angustia, la angustia existencial
constante, nos vuelve ansiosos. Nadie de los migrantes ilegales sobre todo,
está libre de la angustia de ser detenido. Los que no requerimos documentación
siempre estamos en peligro de exclusión cuando los del terruño se sienten
poseedores del territorio. Para muchas personas la migración tuvo el rostro de
la muerte.
En
el millón dólar, un teatro de los Ángeles, California; (ya desaparecido) hacían
la broma de gritar en fuerte español y a mitad de la función: ¡La migra! Con
esto deseaban que la zozobra se apoderara de los paisanos, los arrinconaba en
los baños o de plano en las salidas del teatro; los aludidos sentían el pánico
y maldecían; en ocasiones, la sala se quedaba casi sola.
“Somos
hijos e hijas de migrantes o desplazados, nacidos en tierras extrañas, crecimos
en distintos lugares, pero somos todos habitantes de la Casa Común. Somos
errantes peregrinos que vamos caminando para hacer de las fronteras un espacio
común y no una barrera o un lugar de exclusión. ” P. Henry Ramírez
Quien
entiende este mensaje tiene tolerancia, una capacidad a veces destilada con
cuenta gotas. Muy pocas veces el prójimo tienes una mesurada aceptación por los
migrantes. Se vuelven a nuestros ojos: sucios, léperos, indigentes, mal
educados, temerarios, hasta provocadores de caos.
Ellos,
los migrantes, son vulnerables, están expuestos solo a la protección raquítica
de su persona, sobreviven de milagro y el repudio hacia ellos es generalizado.
Actualmente
la migración atrae cada vez más atención. Mezclados con factores de
incertidumbre, urgencia y complejidad, los retos y dificultades de la migración
internacional requieren una cooperación fortalecida y una acción colectiva.
La
migración dejó de ser un problema, para convertirse en un fenómeno. Bueno la
verdad es que ninguna de las dos cosas ha dejado de ser, lo que si no se ha
logrado es convertirla en una política pública que tiene incipientes periodos
de organización estructurada.
Algún
día me dio gusto y me sigue dando saber que un compa de mi pueblo tenga una
cafetería y venda tortas estilo Silao, en Alaska. Además de lo anecdótico, el
hecho muestra la necesidad de trabajar en condiciones difíciles por tener un
bienestar más holgado.
Los
migrantes en el siglo XV se aventuraron a encontrar las Indias por una nueva
ruta; recordemos que Fernando de Magallanes resolvió hacer el viaje pues tenía
la convicción de que debía existir un paso al sur de la costa sudamericana para
llegar a la India por occidente. La posibilidad de encontrar una ruta
alternativa para llegar a Oriente a través del océano Atlántico era de vital
interés para la monarquía española, ya que la costa africana estaba bajo el
control de su principal rival en el comercio de especias, Portugal.
En
América, para los tlaxcaltecas de fines del siglo XV la migración a tierras del
norte de México fue todo un acontecimiento de fundación.
En
muchos pueblos la historia de la migración es antes de la fundación. Su
historia de migrantes es más rica y de eventos gloriosos. Como el pueblo azteca
en ese peregrinar de 400 pueblos desde Aztlán hasta el valle de México.
En
Medio Oriente la historia del pueblo judío es de migración en migración, o la
del retorno de ella como cuando salieron de Egipto para dar sentido a la
Pascua, ese paso de la esclavitud a la libertad.
La
Organización de las Naciones Unidas ha
significado este día del migrante internacional conmemorándolo el 18 de cada
diciembre. No está mal que hagamos un análisis y una reflexión para este
fenómeno que sigue agobiando y lacerando tanto y tan hondo, recordemos que
millones de migrantes hacen a la economía de los países o ciudades donde se
alojan un bien pocas veces reconocido.
Aquí
entre nos, los que vivimos alejados del lugar natal, tenemos la maldición del
que se queda entre uno y otro sitio, ya que regresar al lugar de donde salimos es difícil. Eso puede ser
una experiencia difícil pero sobre todo frustrante, pues los lugares que uno recuerda
ya no existen o se han transformado o bien desaparecido; las calles se notan
más chicas a las que uno recorría en esos años mágicos. Perdemos el dominio y
los que ahora viven ahí nos ven sospechosamente o con recelo a pesar de que
hablamos con corrección, ya que hay un acento propio del lugar que es más
cantado o más veloz o más lento. Nos ven como extranjeros y nos escuchan igual.
Somos chistosos, nos dicen.
Estemos
atentos a este 18 de diciembre y conmemoremos el día del emigrante con fuerza y
tradición.

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