miércoles, 10 de enero de 2018

Dic 20, 2017
Gozar de vacaciones es un privilegio y tener dentro de las vacaciones un proyecto de lectura es mejor. Leer es una actividad placentera, llena de sorpresas y de enseñanzas.

Qué bueno que el trabajo deja de ser lo principal en nuestras vidas en esta temporada decembrina y que podamos realizar las mejores acciones de ocio en nuestras vidas.

Antes la actividad vacacional se reducía a descansar sin presión, ahora, establecidas por la ley y un poco más, por la costumbre, las vacaciones se ven como una parte esencial del hombre y la mujer actuales.

Descansar es parecido a hacer un alto en el quehacer diario; es darle forma distinta a los días que vivimos, es darnos   la oportunidad de observar al mundo de forma distinta, es ver el cielo con estrellas y convivir, de preferencia, en familia porque los días se ponen severos con el frio y el reencuentro de los familiares que aún tenemos y que podemos gozar nos hacen cálido esta temporada.

Ahora que los articulistas más críticos se revuelven en encontrar la operatividad de leyes de seguridad, los montos del presupuesto, las familias se preocupan por estar conviviendo afablemente y en unión.  Es bueno hacer este ejercicio de fraternidad para que la nostalgia no llegue hasta derroteros infames donde el presente y el futuro desaparezcan. ¡Claro! que todos nos unimos en el recuerdo, en lo imposible. Esta estrategia de bondad nos da seguridad íntima, nos aliamos con el prójimo y nos arropamos con la deslumbrante buena voluntad hasta del más escéptico.

Por ello en esta temporada, que se da la oportunidad, ofrézcase una lectura agradable que lo lleve a un edén de creatividad, en donde contemple lo más original del pensamiento. Existen razones para leer, razones intimas de placer estético, o de hacerlo diferente en esta ocasión de las fiestas decembrinas, pero además de ello, las razones que uno quiera agregar porque los estudios científicos revelan que la lectura estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales.  Lea usted porque leer:

Nos permite conocer otros puntos de vista
  Mantiene nuestro cerebro en forma
Es muy positivo si se adquiera desde niño el hábito de forma placentera
Es un buen ejercicio de relajación
Podemos usar libros electrónicos
La lectura aumenta la posibilidad de conversación
Genera una fuerza de atracción del escucha
Somete a reflexión intensa y constante
Libera la fantasía del lector
Aumenta la inteligencia y la capacidad de compresión del mundo
¿Usted qué está esperando? Elabore su lista de libros acuda a su librería de preferencia o bien solicite en préstamo libros en las bibliotecas públicas del Estado. Hacerlo es un mecanismo muy fácil, solo adquiera su credencial de lector y en ellas obtendrá todo una gama de oportunidades de lectura.

También puede utilizar la ¡Biblioteca digital Coahuila! que le ofrece sin costo, libros electrónicos en pdf, que puede incluso leer en línea en el sitio bibliotecadigitalcoahuila.gob.mx

Qué bueno que se va haciendo una sana costumbre la lectura como fuente conocimiento, de relajación donde la persona que lee ya no es un simple flojo que le da por perder el tiempo según decían en casa.

¿Hoy se pregunta cómo es un hombre o mujer así?

¿Pero aún se queda pasmado cuando le contra preguntan cómo es así?

Por favor no terminemos con la alegría de la memoria así, dejemos que destile el aroma de piloncillo y canela y que bañen nuestros buñuelos de alegría frágil estas fiestas decembrinas que profeticemos los doce meses ulteriores con gratificantes deseos.

No invoquemos a Lucifer ni en las pastorelas, demos la espalda entonces a las compras superfluas, tampoco ser ateo ya escandaliza a nadie. Celebremos las fiestas navideñas, tengamos una manera heroica de celebrar.

Mi nieto, el infante más pequeño de la casa, ya celebró la Navidad trayéndose el árbol navideño al piso; se estropearon las estrellas en el piso y corrió la desilusión por la cabeza de mi hija quien se sobaba el golpe de todo el símbolo navideño encendiendo y apagando las luces que de las series salían aun estropeadas. El cometa que coronaba el pino salió disparado y se estrelló en la ventana. Nosotros vimos este recorrido con las luces atadas y palpitantes, ya no extrañamos al sol; en ese momento el nieto salió contrariado por las caras de asombro con que fue recibido ¡ja ja! Reímos se cayó y no pasó a más…

Usted estimado lector, que estos días sirvan para lectura de un libro bueno, apetitoso; un libro que podamos comentar en la próxima entrevista que tengamos, un libro que recordemos siempre.


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