miércoles, 15 de noviembre de 2017


Nov 08, 2017
Fiestas del amor

Corría el año de 9017, la ciudad estaba sacudida, las fiestas del amor abarcaban el último lapso del año.  Eran fechas de descanso y reunión familiar; planear  el nuevo año era el rito más importante entre nosotros. Para esta ocasión los circuitos y redes se ponían en vigila, solo se utilizaban para lo estrictamente trascendental.

Las autoridades lo habían puesto esta temporada en el calendario para preservar la alegría, que era lo único sorpresivo que la existencia ofrecía. Ello inquietaba pues había que realizar un protocolo con apresuramiento, síndrome denominado  PRISSA 567/ HCWQ, heredado de las gentes terrestres de  hacia 5 mil años.

¿Cómo opinar sobre  la tierra que se había llenado de habitantes migrantes de diversos planetas y asteroides no solo de la vía láctea sino de otras constelaciones  del universo? Ahora el universo tan lleno de transparencia  después de los tratados intergalácticos  que establecen a la vez un sistema de reclamos y si es que existieran los canaliza en  el instante.

¡Que flojera tengo! – dijo Albín- un joven que se realizaba en el centro neurológico de los más avanzados y que estaba proyectado para entrar en funciones dentro de 700. Él, al comenzar su largo periodo de descanso, había pensado en la posibilidad de realizar un  aseo general donde incluía un lavado y sopleteado de arterias gruesas y delgadas, así como cambio de algunos órganos vitales,  pues cumplían 12 años del último servicio.

Al traspasar estos años sin adecuado servicio, originaban un calentamiento de sensores que a la vez  ocasionaba  un amodorramiento en los sujetos; los hacia  avanzar y  frenarse  como si alguien los detuviera, pero no, solo era falta de mantenimiento  adecuado. Además deberían mostrar en cualquier acontecimiento de tránsito el tarjetón de servicio, en caso contario debían pasar por revisiones más minuciosas o bien realizar trabajo comunitario en un planeta similar  a la tierra pero de menor evolución.

Creímos siempre en una constante evolución, habíamos llegado a cambiar partes entre los  seres intergalácticos. De hecho yo siendo terrestre de buena complexión atlética necesito un riñón y tres cuartas partes de hígado para solventar unas neuropatías  innatas, herencia de la Diabetes totalmente  erradicada pero con  secuelas más bien pequeñas y molestias sin consecuencia. La semana entrante me llegará un hígado nuevo y dos riñones, dos de seres intergalácticos. Esto  pudiera tardar un poco por las fechas amorosas, si es así, no  me preocupa pues tengo gran tiempo aun para la fecha de caducidad.

Ahora impera la filosofía de “por el placer hacerlo distinto”; esto es parte de las consolaciones que esta etapa de la humanidad ofrece como gran atractivo.

Descubrimos que el ser de la tierra tiene como esencia  la información; lo racional es un accidente. Recordemos que el cerebro se puede sustituir pero no la información,  por lo tanto es un ser necesitado de información útil para poder explicar su realidad. Pudimos ser místicos o chamanes llegar a la realidad por otras vías pero no pensamos que lo racional era el camino y nos despistamos 69 mil años. Costó trabajo a la genética incorporar de nacimiento un  aditamento de generación de información robusta tan efectivo como el cerebro humano. Este aditamento tiene facultad en todas las disciplinas menos en el amor. El amor es otra cosa, tiene canales distintos acercamientos a los humanos.

Me da risa voltear al año 2005 donde había regalos de computadores por parte del héroe  Bill Gates;  aparatos  novedosos  apara la época en donde se recibía de manera fija la información ya que había que ir al computador para obtener la información.

¡Ah! ¡Qué horror! ¿Cómo así? ¡Es increíble! Así como lo cuento, sin exagerar. ¿Cómo aguantar tanto suplicio? Dijo  Albín.

Los museos dan cuenta de ellos, dije.

Deja te platico  de las  baterías que habían sido siempre un problema en la prehistoria nuestra y, con años de estudios y programas de creadores tan intensos,  se resolvió con los cubos energéticos. Estos estaban hechos de una reconstrucción de la antimateria  y la concentración de la relatividad, generando una teoría sólida como el núcleo tan luminoso y energético como el mismo del sol. Con ellos  se ha avanzado y por supuesto se evitó la  enorme  gran extracción de recursos naturales que ahora  comienzan a regenerarse obteniéndose grandes especies de flora que se tenían perdidas. Lástima de que la fauna no corriera con la misma suerte.

Los creadores hacen todo por el placer de hacerlo distinto,  un hedonismo donde  no existía el dolor ni la espiritualidad.

Solo tenemos tejidos sociales  con formas delicadas, nada de  las burdas formas de placer con alcohol y drogas; éstas  fueron  desapreciadas por elementales y gracias a una dieta nutritiva que lleva encimas del placer, todos somos felices.

Solo el placer el amor es sorpresivo, ahí en ese terreno no todo está inacabado. Nuestra sociedad se volvió más energizada y saludable. Nos costó años para eliminar la corrupción, por ejemplo: quitamos las estructuras y los aparatos de justicia que solo son instrumentos para venganza. Todo se cambió por un aparato de planeación continua y prospectiva, por ello no necesitamos leyes. Las leyes en esencia son normas que ven hacia el pasado  y cuando aparen son caducas, propensas a la corrupción.  Si una sociedad cualquiera se dirige por normas y  leyes es una sociedad timorata, sin rumbo,  capaz de aguantar miles de años. Nuestros planeadores deben advertir sucesos por lo menos  con 500 años de anticipación.

Por ello nuestras sociedades son en esencia información,  búsqueda de lo creativo en cualquier manifestación. El trabajo elemento que movió a las sociedades pretéritas se abolió, el esfuerzo es para crear no para mantener una sociedad.

La reflexión del placer y su instauración  están en un memorial que tiene como fundamento “hacer mejor las cosas”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario