Nov 08, 2017
Fiestas del amor
Corría
el año de 9017, la ciudad estaba sacudida, las fiestas del amor abarcaban el
último lapso del año. Eran fechas de
descanso y reunión familiar; planear el
nuevo año era el rito más importante entre nosotros. Para esta ocasión los
circuitos y redes se ponían en vigila, solo se utilizaban para lo estrictamente
trascendental.
Las
autoridades lo habían puesto esta temporada en el calendario para preservar la
alegría, que era lo único sorpresivo que la existencia ofrecía. Ello inquietaba
pues había que realizar un protocolo con apresuramiento, síndrome
denominado PRISSA 567/ HCWQ, heredado de
las gentes terrestres de hacia 5 mil
años.
¿Cómo
opinar sobre la tierra que se había
llenado de habitantes migrantes de diversos planetas y asteroides no solo de la
vía láctea sino de otras constelaciones
del universo? Ahora el universo tan lleno de transparencia después de los tratados intergalácticos que establecen a la vez un sistema de
reclamos y si es que existieran los canaliza en
el instante.
¡Que
flojera tengo! – dijo Albín- un joven que se realizaba en el centro neurológico
de los más avanzados y que estaba proyectado para entrar en funciones dentro de
700. Él, al comenzar su largo periodo de descanso, había pensado en la
posibilidad de realizar un aseo general
donde incluía un lavado y sopleteado de arterias gruesas y delgadas, así como
cambio de algunos órganos vitales, pues
cumplían 12 años del último servicio.
Al
traspasar estos años sin adecuado servicio, originaban un calentamiento de
sensores que a la vez ocasionaba un amodorramiento en los sujetos; los
hacia avanzar y frenarse
como si alguien los detuviera, pero no, solo era falta de
mantenimiento adecuado. Además deberían
mostrar en cualquier acontecimiento de tránsito el tarjetón de servicio, en
caso contario debían pasar por revisiones más minuciosas o bien realizar
trabajo comunitario en un planeta similar
a la tierra pero de menor evolución.
Creímos
siempre en una constante evolución, habíamos llegado a cambiar partes entre
los seres intergalácticos. De hecho yo
siendo terrestre de buena complexión atlética necesito un riñón y tres cuartas
partes de hígado para solventar unas neuropatías innatas, herencia de la Diabetes totalmente erradicada pero con secuelas más bien pequeñas y molestias sin
consecuencia. La semana entrante me llegará un hígado nuevo y dos riñones, dos
de seres intergalácticos. Esto pudiera
tardar un poco por las fechas amorosas, si es así, no me preocupa pues tengo gran tiempo aun para
la fecha de caducidad.
Ahora
impera la filosofía de “por el placer hacerlo distinto”; esto es parte de las
consolaciones que esta etapa de la humanidad ofrece como gran atractivo.
Descubrimos
que el ser de la tierra tiene como esencia
la información; lo racional es un accidente. Recordemos que el cerebro
se puede sustituir pero no la información,
por lo tanto es un ser necesitado de información útil para poder
explicar su realidad. Pudimos ser místicos o chamanes llegar a la realidad por
otras vías pero no pensamos que lo racional era el camino y nos despistamos 69
mil años. Costó trabajo a la genética incorporar de nacimiento un aditamento de generación de información
robusta tan efectivo como el cerebro humano. Este aditamento tiene facultad en
todas las disciplinas menos en el amor. El amor es otra cosa, tiene canales
distintos acercamientos a los humanos.
Me
da risa voltear al año 2005 donde había regalos de computadores por parte del
héroe Bill Gates; aparatos
novedosos apara la época en donde
se recibía de manera fija la información ya que había que ir al computador para
obtener la información.
¡Ah!
¡Qué horror! ¿Cómo así? ¡Es increíble! Así como lo cuento, sin exagerar. ¿Cómo
aguantar tanto suplicio? Dijo Albín.
Los
museos dan cuenta de ellos, dije.
Deja
te platico de las baterías que habían sido siempre un problema
en la prehistoria nuestra y, con años de estudios y programas de creadores tan
intensos, se resolvió con los cubos
energéticos. Estos estaban hechos de una reconstrucción de la antimateria y la concentración de la relatividad,
generando una teoría sólida como el núcleo tan luminoso y energético como el
mismo del sol. Con ellos se ha avanzado
y por supuesto se evitó la enorme gran extracción de recursos naturales que
ahora comienzan a regenerarse
obteniéndose grandes especies de flora que se tenían perdidas. Lástima de que
la fauna no corriera con la misma suerte.
Los
creadores hacen todo por el placer de hacerlo distinto, un hedonismo donde no existía el dolor ni la espiritualidad.
Solo
tenemos tejidos sociales con formas
delicadas, nada de las burdas formas de
placer con alcohol y drogas; éstas
fueron desapreciadas por
elementales y gracias a una dieta nutritiva que lleva encimas del placer, todos
somos felices.
Solo
el placer el amor es sorpresivo, ahí en ese terreno no todo está inacabado.
Nuestra sociedad se volvió más energizada y saludable. Nos costó años para
eliminar la corrupción, por ejemplo: quitamos las estructuras y los aparatos de
justicia que solo son instrumentos para venganza. Todo se cambió por un aparato
de planeación continua y prospectiva, por ello no necesitamos leyes. Las leyes
en esencia son normas que ven hacia el pasado
y cuando aparen son caducas, propensas a la corrupción. Si una sociedad cualquiera se dirige por
normas y leyes es una sociedad timorata,
sin rumbo, capaz de aguantar miles de
años. Nuestros planeadores deben advertir sucesos por lo menos con 500 años de anticipación.
Por
ello nuestras sociedades son en esencia información, búsqueda de lo creativo en cualquier
manifestación. El trabajo elemento que movió a las sociedades pretéritas se
abolió, el esfuerzo es para crear no para mantener una sociedad.
La
reflexión del placer y su instauración
están en un memorial que tiene como fundamento “hacer mejor las cosas”.

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