martes, 7 de noviembre de 2017

Nov 03, 2017
Día de Muertos, concordancia cultural

A mis padres y hermana Silvia. La paz reine con ellos.

El Día de Muertos es sin duda un acto de sincretismo de los indígenas mexicanos con sus distintas regiones y de los europeos que portaban la religión católica. Pronto ambos grupos coincidieron en hablar de los muertos, cuya tradición estaba muy desarrollada.
Aunque ambos grupos hablaban de algo más trascendental como el paso de vida a la muerte, ¿cómo se da? ¿a dónde van los muertos? A ambas culturas y a las personas les angustiaba si podían regresar algún día los muertos.
¿Qué hacían en el otro mundo, allá donde viven los muertos? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican? Esta remembranza de la Iglesia Católica  recibe distintos denominaciones, se conoce como: Día de los Fieles Difuntos o Día de Muertos, en ella se procuraba atender a los muertos que regresaban en este día especial.

¿Porqué son fieles difuntos? Porque son santos o bien conviven con los santos, es decir, los elegidos, los que han muerto y no están en el cielo van al purgatorio a limpiar sus penas; algún día irán al cielo a disfrutar la gloria del Padre.
En los pueblos originarios de América se celebraba a los muertos en distintas fechas, pero al venir en concordancia con los frailes la iglesia se establece este día, el 2 de noviembre, como la fiesta de los muertos.
Se cree que en la noche de los difuntos, los muertos vuelven a las  casas donde han vivido y participan en un memorial, un recordatorio que les obsequian sus familiares.
Sin duda es un encuentro de las generaciones familiares, es el momento para dar cuenta y razón de las historias que cada uno tiene.
Antes la sociedad más católica, menos industrializada y maquinalizada, celebraba con descanso el día 1 y 2 de noviembre porque se dedicaba a esa parte de razones íntimas donde uno daba confesión de ofensas y momentos felices con ellos.
Como se recibía a los muertos entonces, se ofrecía una ofrenda, una ofrenda que dependiendo del presupuesto de los vivos, se adornaba con diversos elementos que se fueron aclarando unos como básicos y otros del gusto mismo del muerto.
En el siglo XIX, a fines y principios del XX, Guadalupe Posadas (Aguascalientes, 1852-Ciudad de México, 1913) pintor y caricaturista mexicano, famoso por sus litografías con escenas de muerte, estampas populares y caricaturas sociales, inspiradas en el folclor mexicano, junto con Irineo Paz, abuelo de Octavio Paz, fue ilustrador en distintos  periódicos como: La Patria Ilustrada, Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas, El hijo del Ahuizote, y algunos más.
Comentan que los que hablaron de la catrina de las imágenes de Posadas fueron Diego Rivera y José Clemente Orozco. Que en sus murales la estamparon vívidos colores creando un icono que cada vez toma más fuerza símbolo como símbolo.
Las ilustraciones de Posadas fueron incorporadas a las festividades del Día de Muertos, pero los altares y sus elementos siguen siendo el eje central de esta festividad, ahora es una presunción mostrar el altar de muertos sus dimensiones, el apego a la tradiciones y a la simbología y cosmovisión del mexicano.
Cabe aclarar que cada región y cada localidad celebrarán con la ofrenda de distinta manera. En Michoacán, en Janitzio, en Aguascalientes, se da la fiesta de las calaveras; en Oaxaca, en la región mixteca. En Chiapas el pueblo tzotzil de los huesos ardientes, en San Juan Chamula celebran distinto es una conmemoración más íntima, pero en ella tenemos alimentos  que también se ofrecen.
En el norte del país se ha hecho una difusión en los últimos años de esta fiesta de los muertos y se tiene en muchos lugares; el altar de muertos ha arraigando a la población a las costumbres de centro del país.
Ahora se ha ido acercando esta festividad a concretar la identidad nacional, es algo más complejo, esto es sin duda una dificultad grande, ya que la constante rotación de la población hace que más bien se combinen estas tradiciones de por sí sincréticas con las nuevas imaginadas por los deudos en lejanas tierras.
Los muertos son vivos hasta que llega el olvido.
¿Cómo preparase para el altar de muertos?
Acerque estos elementos y sobre todo su creatividad:
Veladoras y cirios, flores (cempasúchil), sal, incienso, papel picado elementos que representen agua, aire, tierra, fuego (usted tiene mano en escoger) claveras de dulce, pan, comida, bebida, imágenes religiosas,  y objetos que le gustaban al difunto.
Todo esto usted con su creatividad y sentimiento, lo combina y llama a sus amigos a que disfruten este altar.
Poco a poco las calaveras rimadas han ido cediendo, en algún tiempo se esperaban estas ingeniosas composiciones para dedicarlas a alguien a quien se tenía estima o algún denuesto escondido y de pronto salía la muerte como aliado para llevarlo hasta el lugar de los muertos. Un ejemplo corto de esta expresión lo tenemos aquí:

"Paseando anda la muerte, buscando alguien a quién llevar
de pronto se encontró una mujer y empezaron a charlar
pasaron unos minutos y se empezaron arañar,
la muerte se la quiere llevar, pero ella no deja de patalear”

¡Cuidado estimado lector
Cúbrase con jaculatorias
la muerte  afila
su instrumento,

no se los vaya a llevar!

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