Nov 03, 2017
Día de Muertos, concordancia
cultural
A
mis padres y hermana Silvia. La paz reine con ellos.
El
Día de Muertos es sin duda un acto de sincretismo de los indígenas mexicanos
con sus distintas regiones y de los europeos que portaban la religión católica.
Pronto ambos grupos coincidieron en hablar de los muertos, cuya tradición
estaba muy desarrollada.
Aunque
ambos grupos hablaban de algo más trascendental como el paso de vida a la
muerte, ¿cómo se da? ¿a dónde van los muertos? A ambas culturas y a las
personas les angustiaba si podían regresar algún día los muertos.
¿Qué
hacían en el otro mundo, allá donde viven los muertos? ¿Qué hacen? ¿A qué se
dedican? Esta remembranza de la Iglesia Católica recibe distintos denominaciones, se conoce
como: Día de los Fieles Difuntos o Día de Muertos, en ella se procuraba atender
a los muertos que regresaban en este día especial.
¿Porqué son fieles difuntos? Porque son santos o bien conviven con los santos, es decir, los elegidos, los que han muerto y no están en el cielo van al purgatorio a limpiar sus penas; algún día irán al cielo a disfrutar la gloria del Padre.
En
los pueblos originarios de América se celebraba a los muertos en distintas
fechas, pero al venir en concordancia con los frailes la iglesia se establece
este día, el 2 de noviembre, como la fiesta de los muertos.
Se
cree que en la noche de los difuntos, los muertos vuelven a las casas donde han vivido y participan en un
memorial, un recordatorio que les obsequian sus familiares.
Sin
duda es un encuentro de las generaciones familiares, es el momento para dar
cuenta y razón de las historias que cada uno tiene.
Antes
la sociedad más católica, menos industrializada y maquinalizada, celebraba con
descanso el día 1 y 2 de noviembre porque se dedicaba a esa parte de razones
íntimas donde uno daba confesión de ofensas y momentos felices con ellos.
Como
se recibía a los muertos entonces, se ofrecía una ofrenda, una ofrenda que
dependiendo del presupuesto de los vivos, se adornaba con diversos elementos
que se fueron aclarando unos como básicos y otros del gusto mismo del muerto.
En
el siglo XIX, a fines y principios del XX, Guadalupe Posadas (Aguascalientes,
1852-Ciudad de México, 1913) pintor y caricaturista mexicano, famoso por sus
litografías con escenas de muerte, estampas populares y caricaturas sociales,
inspiradas en el folclor mexicano, junto con Irineo Paz, abuelo de Octavio Paz,
fue ilustrador en distintos periódicos
como: La Patria Ilustrada, Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil
Blas, El hijo del Ahuizote, y algunos más.
Comentan
que los que hablaron de la catrina de las imágenes de Posadas fueron Diego
Rivera y José Clemente Orozco. Que en sus murales la estamparon vívidos colores
creando un icono que cada vez toma más fuerza símbolo como símbolo.
Las
ilustraciones de Posadas fueron incorporadas a las festividades del Día de
Muertos, pero los altares y sus elementos siguen siendo el eje central de esta
festividad, ahora es una presunción mostrar el altar de muertos sus
dimensiones, el apego a la tradiciones y a la simbología y cosmovisión del
mexicano.
Cabe
aclarar que cada región y cada localidad celebrarán con la ofrenda de distinta
manera. En Michoacán, en Janitzio, en Aguascalientes, se da la fiesta de las
calaveras; en Oaxaca, en la región mixteca. En Chiapas el pueblo tzotzil de los
huesos ardientes, en San Juan Chamula celebran distinto es una conmemoración
más íntima, pero en ella tenemos alimentos
que también se ofrecen.
En
el norte del país se ha hecho una difusión en los últimos años de esta fiesta
de los muertos y se tiene en muchos lugares; el altar de muertos ha arraigando
a la población a las costumbres de centro del país.
Ahora
se ha ido acercando esta festividad a concretar la identidad nacional, es algo
más complejo, esto es sin duda una dificultad grande, ya que la constante
rotación de la población hace que más bien se combinen estas tradiciones de por
sí sincréticas con las nuevas imaginadas por los deudos en lejanas tierras.
Los
muertos son vivos hasta que llega el olvido.
¿Cómo
preparase para el altar de muertos?
Acerque
estos elementos y sobre todo su creatividad:
Veladoras
y cirios, flores (cempasúchil), sal, incienso, papel picado elementos que
representen agua, aire, tierra, fuego (usted tiene mano en escoger) claveras de
dulce, pan, comida, bebida, imágenes religiosas, y objetos que le gustaban al difunto.
Todo
esto usted con su creatividad y sentimiento, lo combina y llama a sus amigos a
que disfruten este altar.
Poco
a poco las calaveras rimadas han ido cediendo, en algún tiempo se esperaban
estas ingeniosas composiciones para dedicarlas a alguien a quien se tenía
estima o algún denuesto escondido y de pronto salía la muerte como aliado para
llevarlo hasta el lugar de los muertos. Un ejemplo corto de esta expresión lo
tenemos aquí:
"Paseando
anda la muerte, buscando alguien a quién llevar
de
pronto se encontró una mujer y empezaron a charlar
pasaron
unos minutos y se empezaron arañar,
la
muerte se la quiere llevar, pero ella no deja de patalear”
¡Cuidado
estimado lector
Cúbrase
con jaculatorias
la
muerte afila
su
instrumento,
no
se los vaya a llevar!

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