martes, 7 de noviembre de 2017

Nov 01, 2017

Con estima para las compañeras y compañeros del archivo del Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza
Muchos años después deque dejé la actividad intensa en los archivos, vuelvo a percibir su importancia, fuerza y necesidad  en las actividades de cualquier oficina. La Asociación Coahuilense de Archivistas del Estado de Coahuila presentó en su reciente coloquio denominado “Los archivos documentales y sus procesos”  celebrado en los días 30 y 31 de octubre en la ciudad de Saltillo,  una panorámica  de la situación que guardan estas instituciones en el ámbito gubernamental.

Da gusto observar el entusiasmo  en la realización de las tareas; ellas, se exhiben como trofeos ganados a pulso y con el sentimiento de  formación de equipo. Este coloquio demuestra la vitalidad de los compañeros archivistas, eso da gusto. Su lucha cotidiana contra la incomprensión,  y lejanía de las autoridades es palpable.

Para ser sinceros los acervos siguen siendo un reto inverosímil, se ha prosperado mucho pero aún falta mucho por realizar en el campo de los archivos. Creo que existen puntos medulares que limitan su tarea debido: la formación y capacitación archivística continua. (Nuestros archivistas son habilitados); la falta de una estructura que le de autosuficiencia en sus tareas (que no se dependa de la voluntad de la autoridad en turno, que seguramente es insensible a esta labor). Falta generar en estos organismos la facultad administrativa y presupuestaria adecuada para realizar trabajos a largo plazo.

En este coloquio noté caras renovadas, sorprendidas, deseosas por aprender, nuevos liderazgos que dan un aliento a las tareas archivísticas, no cabe duda que el archivo es el corazón de información de una institución.

El coloquio es un buen instrumento para ensayar las mejoras en los archivos, muchas de ellas son inapreciables inclusive por los jefes inmediatos.  ¿Cómo hablar de transparencia de la información  si tenemos entornos archivísticos en precarias condiciones?

Se ha legislado sobre este particular (la transparencia de la información y archivos) de forma explícita, pero el archivo sigue con deficiencias sustantivas.

Ahora que las tecnologías de la información han incursionado en los archivos debemos  conciliar su formación, sino al cabo del tiempo serán repositorios igual de inaccesibles que los que ahora se encuentran en papel. Importa mucho que desde su origen los archivos tengan orden y que su organización sea predeterminada  de forma adecuada, pero sobre todo que tengan instrumentos eficientes para encontrar la información y que se ofrezcan servicios rápidos, oportunos y suficientes.

Solo con servicios expeditos los archivos ganaran mayor presencia en la sociedad.

El archivo como tal es una necesidad de la vida pública y privada de las sociedades porque serán la memoria y la garantía de derechos, obligaciones, y en definitiva, de las relaciones sociales.

En la antigua Mesopotamia, a mediados del IV milenio A.C. y en el antiguo Egipto, en unas civilizaciones que se basaban en la agricultura e irrigación, la necesidad de contabilizar las cosechas, de garantizar la propiedad de las parcelas, de saber cuándo le correspondía regar a cada uno sus parcelas, para los griegos y los romanos la vida pública se fue haciendo más activa y complicada. En estas civilizaciones el archivo surge como una institución con vida propia y que tiene su propia identidad.

El documento de archivo va a tener su importancia durante la Edad Media por su sentido utilitario, por cuanto el documento servía para garantizar privilegios, inmunidades o derechos. En el Renacimiento surgieron las monarquías autoritarias y con ellas el concepto de Estado Moderno. La vida administrativa se hace más compleja y empiezan a aparecer nuevas instituciones y con ellas aparecen los archivos del Estado.

La Revolución Francesa en 1879 supuso un cambio de los archivos al sustituirse el sentido de la propiedad particular de los archivos por el sentido de la propiedad nacional. En el siglo XIX, se empieza a conceder a los archivos  el sentido  fuente de poder.

En el siglo XX y XXI los archivos se debaten entre la modernidad y la tecnología. Estos temas son los que ahora interesan para los archivistas

La memoria histórica conservada en los archivos es la fuerza que puede dar explicación a las cosas sucedidas. Historia por tanto se construirá a partir de esos vestigios que se conservan en los archivos.

La tarea archivística es,  sin duda una  manifestación  de humanismo, de calidad humana. Por ello pienso que los reunidos en este coloquio de “Archivos gubernamentales y procesos” aman su profesión y buscan la superación y la excelencia en ella.


¿Qué dicen los archivistas? ¿Qué decimos a los archivistas como sociedad?  ¿Qué dice usted estimado lector a los archivistas?

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