
Feb 16, 2018
La historia de México está llena de mujeres
Para Maru Galindo por su apoyo en estos artículos y la felicidad de su hija
La historia de México está llena de mujeres que sobresalen por su pasión y entrega a las ideas que motivan un cambio social y político. Ellas se han atrevido a dar el primer paso para que sus iguales sigan avanzado y rompan los esquemas impuestos generación tras generación.
Un poeta famoso en el porfiriato con ínfulas de patrón como lo fue Guillermo Prieto –destacado político y poeta de origen mexicano, quien influyó notablemente en la vida cultural y política de México durante el siglo XIX- expresaba con el pensamiento del siglo XIX sobre las mujeres como meras compañeras de cuarto al decir:
"Que sepa coser, guisar, barrer, que halle en la virtud placer y utilidad, que sea religiosa, pero que no desatienda por una novena un guiso… ¡El día que hable de política, me divorcio!”.
Sin duda que era este un pensamiento de la época, pero nada moderno n
i sensato.
¿Usted qué piensa, estimada lectora/lector? Para el siglo XIX la mujer era considerada casi un objeto que no debía participar en la vida pública ni de manera absoluta en la política. La actividad política era un territorio vedado a la mujer en México. Había muchas causas de ello, una, por la gran desigualdad social generada en el porfiriato y un desequilibrio tal que la mujer estaba en el séptimo lugar de las preocupación en asuntos sociales.
Pocas de las mujeres asistían a la escuela y en las clases menos favorecidas se notaba aún más, por ello eran poco atendidas en sus derechos. Para finales de 1800 la mujer era activa ya en los centros de trabajo como operaria en la industria, además del gran trabajo desplegado en el mantenimiento y manutención de la familia.
La mujer del siglo XIX, a pesar de haber vivido un cambio en las estructuras políticas, ideológicas, económicas y sociales, no lo hizo en el cambio de su ámbito personal, pues sus sentimientos, pensamientos y opiniones quedaron callados y omitidos por la mayoría de los hombres y de la sociedad de dicho siglo. Ni la Colonia ni la Independencia, ni el porfiriato permitieron a la mujer desarrollarse como ser humano; es más, no se les permitió ni siquiera decidir sus sentimientos en cuestiones de amor, amistad, fraternidad y mucho menos en política.
México, a principio del siglo XX, era un mosaico de etnias y una mezcla de clases donde los pobres eran en gran cantidad. Ya fuera como periodistas, escritoras, enfermeras o conspiradoras e incluso como vendedoras de sus bienes materiales para sostener el movimiento revolucionario, la participación de las mujeres en la Revolución Mexicana fue amplia y valerosa. Por la investigación de Lorena Hernández Reyes, de la Universidad Autónoma del Estado de México, hoy conocemos los nombres de numerosas mujeres que arriesgaron todo por un ideal.
Veamos algunos casos:
Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, quien dirigió el periódico Vésper, consagrado a defender a los mineros y a combatir la dictadura.
Guadalupe Rojo viuda de Alvarado fue directora del periódico Juan Panadero (periódico difundido en Guadalajara y después en México). Luego presa en la cárcel de Belén por defender a los campesinos de Yautepec.
Emilia Enríquez de Rivera, "Obdulia”, sostenía ideas renovadoras en la revista Hogar; mientras que Julia Sánchez, "Julia Mata”, lanzaba violentas críticas a la oligarquía en El látigo justiciero.
Desde la sierra de Guerrero, Dolores Jiménez y Muro, fue coronela redactora del Plan Político y Social. En este documento —escrito por revolucionarios de cinco entidades de la República— se desconoció el régimen porfirista.
María Hernández Zarco se hizo notable porque en 1913, cuando todas las imprentas de la capital se negaron a imprimir el discurso del senador Belisario Domínguez —en donde condenaba el régimen de Victoriano Huerta—, ella lo hizo a escondidas, por las noches, en el taller de Adolfo Montes de Oca, donde trabajaba.
Hermila Galindo, de Ciudad Lerdo, fundó la revista Mujer moderna y solicitó el voto femenino al Constituyente de 1916; también realizó propaganda a favor de Venustiano Carranza.
La familia Serdán fue un icono de rebeldía en los complots, pasó de las armas, correos a la difusión de noticias. Sobresalieron Carmen Serdán, hermana de Aquiles; Carmen Alatriste, su madre; y Francisca del Valle, su esposa. También se involucraron Guadalupe, Rosa y María Narváez, las que coordinaron las operaciones en el estado de Puebla, imprimieron y repartieron proclamas, así como distribuyeron armas, para luchar contra el régimen de Díaz.
Numerosas mujeres fundaron clubes liberales y antirreleccionistas, y mantuvieron el espíritu de lealtad a la democracia y protesta contra la usurpación huertista. La profesora María Arias Bernal organizó el Club Lealtad, junto con Dolores Sotomayor, Inés Malváes, María Elvira Bermúdez y Eulalia Guzmán.
Como precursoras del sindicalismo tenemos a Isabel Díaz de Pensamiento, Anselmo Sierra, Carmen Cruz, Margarita y Guadalupe Martínez y Lucrecia Toriz. Hubo mujeres que comandaron tropa como el caso de Antonia Navarro Ramírez, hermana de Cándido Navarro Ramírez, (maestro levantado en armas en Guanajuato en favor de Madero). La lista crece cuando hablamos de las soldaderas que dieron su esfuerzo por la revolución.
¿Usted qué opina, estimada lectora y lector?
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