Las razones del nobel 2017
Todo está con una incertidumbre en efervescencia. Cualquier
aspecto de la sociedad esta como en caldero con aromas y sabores a disfrutar,
pero mientras hay que aguantar la firmeza de la descomposición de la carne.
Veamos por ejemplo, los premios que en esta temporada de fin
de año se entregan, el más famoso, el nobel, en sus distintas disciplinas. Cada uno espera en su área que le hagan
justicia. En la versión 2017 de los premios de literatura y de la paz, tuvieron
la suerte de la confusión, Bob Dylan, y el presidente Santos de Colombia
hicieron polvaredas a los lejos y a lo cerca.
En otorgamiento del nobel del presente año hubo sorpresa, falta unánime aceptación y
posterior al otorgamiento del premio una labor de convencimiento inusitada como en otras ocasiones no se veía.
Ahora tenemos que
buscar entre las líneas las fortalezas
de los galardonados, su obra y trayectoria
no parecen tener esa
contundencia.
¿Hasta dónde el nobel sigue siendo orgullo y la mesura? ¿Hasta dónde estas decisiones están inmunizadas de vicios políticos o
interés de grupo?
Sería ingenuo pensar que estas están exentas de controversia, ya que numerosas
situaciones han dejado de lado a grandes científicos, escritores y luchadores
por la paz por diferentes razones.
La razones poco se conocen, en uno y otro sentido muchos de
los procesos están nebulosos, tiene opacidad para el común de los mortales.
Pero lo más lamentable es que ese año la decisiones del
jurado del nobel salió a pasear por los conciertos de rock setentero y por las
reuniones distintas de acuerdos de paz, más efectivos para la nota y fotografía
política que para esa apreciación de paz tan necesaria en Colombia por más de
cincuenta años.

Me parece una buena reflexión, justa y de variadas perspectivas.
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