Feb 02, 2018
Nuevas elecciones y nueva administración
en la UAdeC
La Universidad Autónoma de Coahuila, la máxima casa de estudios de Coahuila, inicia un proceso de elección para designar a su autoridad de mayor grado, el rector. No es un evento menor para la comunidad universitaria, ya que es un paso que implica muchos retos y sobre todo, invita a realizar un recuento de recuerdos que se han dado desde su creación en 1957.
La primera administración la encabezó el Lic. Salvador González Lobo; a la fecha son 60 años que la Universidad ha asumido etapas que marcaron su desarrollo.
1. Creación y consolidación fundamentalmente académica y presupuestal (1957- 1970).
2. Etapa de efervescencia política.
a. Autonomía;
b. Administraciones con incertidumbre;
3. Primera etapa de consolidación.
4. Etapa actual.
De la primera etapa, ninguno de sus protagonistas vive; uno de los últimos, de éstos, con más de 90 años murió el pasado año y me refiero al Lic. Arturo Moncada, quien fuera un prestigiado maestro, hombre de gran elocuencia y creador del lema que hasta ahora distingue a nuestra casa de estudios: "En el bien fincamos el saber”, que simboliza todo un grito de valor y deseo ético.
La Universidad por tanto debía preparar científicamente a los universitarios, sobre todo debería formar hombres buenos para la sociedad. Y este hombre bueno sería la cimiente de las generaciones futuras de ciudadanos que buscarían mejorar la sociedad. Sin embargo algo se trocó en el camino y el lema quedó olvidado como una buena frase sin más.
La consolidación de la Universidad tenía que ver con varios frentes, por una parte, su marco jurídico débil; luego debía tomar y dar creación a una serie de escuelas de educación superior que si bien estaban presentes en la sociedad, no tenían una fuerza ni enlace que las arropara y diera crédito y certificación a sus estudios.
Otro momento vivido fue la consolidación presupuestal, si bien la educación universitaria se desarrollaba, había que tener para pagar la nómina y desarrollar la edificación de aulas, laboratorios, bibliotecas y centros administrativos.
Esta etapa tiene una celebración central que es la conmemoración de los 100 años de la creación del "Ateneo Fuente”. En ella estuvo presente el presidente de la República y fue un período en donde el campus central desarrolla el complejo de edificios (Rectoría, Escuela de Derecho, Ciencias Químicas).
Las escuelas crecen, se adoptan nuevos campos de conocimiento, se abren nuevas carreras y se consolidan las existentes. Al interior de la Universidad se desarrolla una vida afable pero con una ebullición propia de los años setentas, la efervescencia política. Existía el anhelo y la disposición para cambiar, se deseaba la autonomía para la Universidad, la cual se fue construyendo a partir de la discusión y la representación igualitaria. También se quería que no hubiera ponderación de ninguna especie y que el universitario fuera uno frente a la autoridad.
De este movimiento, el de la autonomía que sigue siendo el más sentido y representativo hasta la fecha en la historia de la Universidad, sus protagonistas están recién jubilados o a punto de jubilarse, ellos fueron jóvenes con visión de futuro y ahora viejos que recuerdan aún con pasión esos momentos.
Aunque ahora el recuerdo se pone turbio, ya que el paso del tiempo pone imprecisiones en sus palabras y cada uno de ellos se ha llevado parte de esa verdad para custodiarlo en centro votivos.
En el momento del triunfo la euforia aclaró feudos y reductos que sentían tener la sartén por el mango; vinieron nuevas elecciones y brotaron las sospechas y las ambiciones. Nada que oliera a gubernamental o a imposición tenía real espacio en la Universidad. Hubo momentos donde se desató la violencia, donde los porros y la fuerza imperaron.
En los ochentas la Universidad busca tener una firme dirección, movimientos reivindicatorios se presentan y la educación superior entra en una carrera por encontrar indicadores con los cuales se pueda hacer más equitativa la distribución de los recursos económicos a las universidades, por lo que los gobiernos universitarios se fueron cocinando a partir de esa fecha.
En este momento existe una elección de rector y la propuesta hasta este momento (en que se redacta la nota) es la inscripción del ingeniero Salvador Hernández Vélez.
Esta elección tiene un olor de cambio, un deseo de que la nueva administración dé una sacudida al gran árbol de la Universidad. Veremos la elección y la administración de la nueva Rectoría.

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